Tomado de la Síntesis Informativa #26, del 25 de junio, de la Sala situacional Camilo Torres Restrepo.

Los pueblos de Chiapas, Guerrero, Morelos y Oaxaca han sido, en la historia de la lucha popular mexicana, los más aguerridos y combativos. De Guerrero surgió de la mano del maestro rural Lucio Cabañas (1938-1974), una guerrilla que desató una lucha por la justicia y la vida, siguiendo los pasos dados por Emiliano Zapata (1879-1919). Recientemente los pueblos indios de Chiapas dieron origen el Primero de enero de 1994, al insurgente ejército zapatista de liberación nacional, -EZLN-, cuando entraba en vigor el antinacional y antipopular Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que ha sumido en una crisis a México.

Hace diez años el pueblo de Oaxaca fue el sujeto de un levantamiento masivo, liderado por la Asamblea del Poder Popular de Oaxaca -APPO-, en resistencia a las políticas de ajustes estructurales a la educación, en un alzamiento popular que defendió su carácter público y universal.

 

La represión del 19 de junio

En estos días se adelanta una nueva movilización del pueblo de Oaxaca liderada por los maestros de la enseñanza pública, agrupados en la Coordinación Nacional de Trabajadores de la Educación -CNTE-, los cuales se oponen a una reforma educativa que niega reivindicaciones alcanzadas por el magisterio, impone nuevas metodologías de evaluación y restringe el presupuesto. La movilización esta vez ha sido de mayor alcance nacional y estatal, puesto que se ha incorporado el magisterio de todo el Estado de Oaxaca, parte del magisterio del Estado de Chiapas, del Estado de Guerrero, del Distrito Especial y a la población indígena, estudiantil, de padres de familia y un sinnúmero de organizaciones sociales.

Esta solidaridad y lucha conjunta no es algo caído del cielo. Recordemos que la CNTE tiene unos 200 mil afiliados en México, 80 mil de ellos en Oaxaca, y es uno de los gremios latinoamericanos que durante años ha mantenido su lucha por mejores reivindicaciones y beneficios sociales, un movimiento con profundas raíces en las comunidades pobres del país. De allí que la fuerza de este movimiento está basado en la justeza de sus propósitos, que se han visto ampliado a raíz de la masacre que realizó el Estado Federal, quien el 19 de junio, ordenó a los agentes de la Policía Federal disparar a matar contra los manifestantes movilizados en las vías, desde hacía más de una semana, para presionar el dialogo con el ministerio de Educación y el de Gobernación, equivalente este al ministerio de Interior.

La ONU ha condenado los hechos violentos en Oaxaca y ha pedido una investigación de la tragedia.

 

México se "colombianiza"

No hay duda que los responsables de la crisis, que padece México son los gobiernos del Partido de Acción Nacional y del Partido Revolucionario Institucional. La violencia es un hecho diario que golpea al pueblo mexicano, quien ha visto desaparecer a miles de dirigentes y activistas sociales; la mafia apadrinada desde las altas esferas del poder, domina la economía privatizada y transnacionalizada, en la cual tiene fuerte injerencia el narcotráfico. Es México un país en donde la mayoría de la población -más de 60 millones de mexicanos-, vive en la pobreza y millones de niños no pueden ir a la escuela, porque tienen que trabajar para sobrevivir.

Cientos de conflictos socio-ambientales demuestran cómo los pueblos indígenas, campesinos y de todo el mapa de pobres, resisten el despojo de sus recursos naturales y se oponen a la pérdida de sus territorios, con lo que sufrirían su destierro no se sabe hacia dónde. Los conflictos socio ambientales tienen diversos orígenes: de origen biotecnológico hay 9 conflictos; energéticos 35; por agua 33, por motivos mineros 71; por turismo 12 y 17 de origen urbano.

Todo este panorama de conflictos socio ambientales se teje y se junta a la lucha de los pobladores de Oaxaca y de otros Estados, para producir respuestas masivas, dentro de las que desarrollan una campaña nacional por la defensa de la Madre Tierra. Choca este posicionamiento social con la mano fuerte del Estado, funcional al gran capital.

La represión al movimiento de Oaxaca que hasta el momento ha producido 13 muertos, más de dos decenas de desaparecidos y más de 150 heridos, expresan el grado profundo de criminalización de las luchas populares y la absoluta impunidad, con que obra el Estado de México, caracterizado como Estado terrorista.

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