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Le están diciendo mentiras al Papa

Escrito por Gloria Gaitán Jaramillo

La hija del histórico líder popular Jorge Eliécer Gaitán dirigió una misiva al Papa Francisco en la que le pide que revoque la beatificación del sacerdote de Armero por “violación del octavo mandamiento”, ya que “han engañado a la Santa Sede” con mentiras sobre este caso.

 

En el marco de esta visita histórica por el papel progresista que Francisco Primero desarrolla en la actualidad y la valoración de su aporte a la Paz, reproducimos la carta con el fin de ampliar los contextos que rodearán su ansiada presencia en Colombia:

 

Bogotá, agosto 3 de 2017

 

Su Santidad Papa Francisco

Ciudad del Vaticano

Por el fino conducto del Nuncio Apostólico de la Santa Sede en Bogotá

Arzobispo Ettore Balestrero

 

Ref.: Beatificación con violación del octavo mandamiento

 

Respetado Papa Francisco,

Seguramente Su Santidad ha leído ya el artículo sobre las beatificaciones que se vienen preparando con ocasión de su llegada a Colombia, escrito por el respetado sacerdote jesuita colombiano Javier Giraldo, publicado en la revista Lanzas y Letras, que se titula Las beatificaciones que hará Francisco "son casos inoportunos, cuestionables". Que anexo a la presente y que se encuentra en el link : https://goo.gl/XBT9RF

En el escrito anota el padre Giraldo, refiriéndose al año en que mataron a mi padre:

 

En 1948, cuando asesinan a Gaitán - que no era de ninguna manera anticristiano, porque a su hija la educó cristianamente - pues los gaitanistas de esa región se vengaron y lo mataron a él [al sacerdote Pedro María Ramírez Ramos]”.

Es cierto lo que dice el padre Giraldo con relación al no anticristianismo de mi padre. A mí me bautizaron, hice la primera comunión y mi padre escogió el Colegio de Santa Clara para mi educación pues siendo ministro de educación reconoció que era, en el momento, el establecimiento educativo con mayor concepción innovadora en lo pedagógico. Muchas veces le dijo a mi madre que, cuando fuera presidente de Colombia, nombraría a la religiosa directora de dicho colegio como ministra de educación.

Mi padre era hijo de una educadora, católica, que gozó de gran fama en su época. Adquirió de ella el interés profundo por lograr una revolución educativa que integrara el concepto de organicidad y pluralidad cultural en los procesos educativos.

El 17 de febrero de 1940, cuando fue nombrado ministro de educación, le brindaron a mi padre un banquete de homenaje donde dijo:

No es menester que yo realice esfuerzos para señalar la importancia de una declaración nítida, precisa y diáfana a los gestores oficiosos y dolosos que han mentido, difundiendo el falso rumor de una persecución por parte del nuevo ministro a los sentimientos religiosos del pueblo colombiano. Ni puede existir, ni debe existir, ni ha de presentarse”

Esta cita hace parte de una más extensa, que adjunto a la presente. Es claro, entonces, que los seguidores de mi padre no podían ser anti-católicos, porque nadie desconoce la capacidad de disciplina y orden que logró imponerle mi padre al gaitanismo. Todo precepto suyo era acatado con absoluto rigor, sin excepción, por los militantes.  Así lo comprobó el total silencio que reinó en la Manifestación del Silencio, presidida por él, en cuya ocasión dijo:

Señor Presidente: Vos que sois un hombre de universidad debéis comprender de lo que es capaz la disciplina de un partido, que logra contrariar las leyes de la psicología colectiva para recatar la emoción en su silencio, como el de esta inmensa muchedumbre”

Es de concluir entonces, sin lugar a dudas, que jamás de los jamases los integrantes del gaitanismo tuvieron sentimientos de rechazo al catolicismo ni a sus prelados, por lo que es fácil colegir que el Obispo Libardo Ramírez, propulsor e impulsor de la beatificación del padre Pedro María Ramírez, está utilizando herramientas que violan el octavo mandamiento, que ordena no levantar falsos testimonios ni mentir y que ha engañado a la Santa Sede y a Su Excelencia, al culpar a los seguidores de mi padre como victimarios del sacerdote de Armero por razones de credo.

Esta beatificación es lo que llamamos en Colombia un “falso positivo”. Pero, además, es una calumnia al gaitanismo, maledicencia y difamación que nos cobija por igual a nuestros antepasados y a quienes hoy en día predicamos este ideal de justicia y equidad.

Es esta la razón por la cual, por mi conducto, los descendientes de los hombres y mujeres que padecieron persecución, difamación y muerte en defensa de estos ideales, pedimos que Su Santidad revoque la beatificación del padre Pedro María Ramírez y que, como resarcimiento a la persecución violenta y a la calumnia que nuestros antepasados y nosotros mismos hemos padecido a manos de algunos sacerdotes que, traicionando a Cristo, nos han acosado, con ocasión de su viaje a Colombia, Su Santidad pida perdón por esos actos de violencia y sectarismo protagonizados por parte del clero,  que desdicen de la doctrina de Jesús.

Con mis sentimientos de profundo respeto me suscribo de Su Santidad, con el convencimiento de que sabrá señalarle a Colombia que para alcanzar una paz estable hay que acabar con ese terrible mal del odio entre colombianos, que nos azota, olvidando que el Maestro Jesús dijo: “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mateo 5:9).

 

Respetuosamente,

 

 

Gloria Gaitán Jaramillo

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