Textos, artículos, comunicados y documentos de la militancia del ELN

Podemos decir que un colombiano al ser rico o pobre se ubica al lado de la oligarquía o al lado de los oprimidos. Lastimosamente muchos de los oprimidos respaldan a sus opresores al comerle cuento a los medios masivos de información. Pero la realidad no se informa de verdad. Para nadie es un secreto que en este inmenso y rico territorio hay dos Colombias.

En su historia, Colombia ha atravesado diversos escenarios que han forjado un carácter especial en su modo de vida; insumos recibidos por la sociedad que han definido posturas, estereotipos y aproximaciones sobre sí misma, desencadenando toda una serie de suscripciones voluntarias e involuntarias desembocando en rasgos que conforman la identidad nacional.

Las grandes movilizaciones por la paz realizadas por el pueblo colombiano en los últimos días demuestran un clamor por la participación en la política del país. Sin embargo, esta expresión no se corresponde con el estado de la restringida democracia colombiana que sigue siendo profundamente excluyente con las mayorías.

No hay duda de que la información y el manejo mediático son factores determinantes en la política y en las guerras contemporáneas. Generan efectos psicológicos que se resuelven a través de decisiones explicables en virtud de los discursos que se difunden. Sin mayores justificaciones y de manera casi absoluta, la población asume en su cotidianidad lo reiterado como verdadero en la información suministrada por los grandes medios.

Esta semana Venezuela es nuevamente blanco de la arremetida imperial en cabeza de la derecha servil a los intereses norteamericanos; los intentos fallidos de la Asamblea Nacional y el títere Ramos Allup junto al intervencionista secretario general de la OEA, pretenden derrocar al presidente Maduro elegido con la legitimidad del bravo pueblo.

Esta semana inició curso en el Congreso de la república la anunciada reforma tributaria, presentada por el ministerio de Hacienda, que lejos de ser un alivio para los más pobres pretende incrementar el número de contribuyentes, con el fin de que las mayorías paguen más, mantener el estrangulamiento a la industria y la agricultura, y que los ricos sigan ganando más y más.

El Centro Democrático realizó una campaña de guerra sucia por el No en el plebiscito, donde el engaño y la tergiversación nos recordaron el típico accionar, con el cual el ex presidente Uribe ha avanzado en su carrera política. De la época de la “amenaza terrrorista”, al “castrochavismo” y “la paz sin impunidad” hay un mismo hilo.