youtube.com/1964eln,
@eln_voces

vocesdecolombia@eln-voces.com
tu_voz@eln-voces.com

Glifosato y Paz

Escrito por Hernando Martínez

El Fiscal general Néstor Humberto Martínez, instó al gobierno a retomar la erradicación de los cultivos de coca mediante aspersión aérea con Glifosato. Contradiciendo decisiones gubernamentales vigentes y abriendo las puertas al Procurador saliente, para fustigar los acuerdos de La Habana, sobre la sustitución de los cultivos de coca.

El problema del crecimiento de los cultivos de coca es directamente proporcional a la concentración de la propiedad de la tierra, según un estudio del economista Salomón Kalmanovitz [1]; quien encontró que al aplicar el índice de medición de Gini de concentración de la tierra -donde cero es distribución equitativa y uno la máxima desigualdad-, la situación de Colombia, arroja los siguientes mediciones:

 


PERÍODO         GINI     CAUSAS DEL CAMBIO DEL ÍNDICE

1967    0,86

1988    0,84     descendió la desigualdad por la recuperación de tierras hecha por los campesinos agremiados en la ANUC, que logró desconcentrar la propiedad rural.

1996    0,88     asciende la desigualdad por la ofensiva paramilitar, que produce despojo de tierras.

2014    0,91     sigue en ascenso la desigualdad. Los terratenientes se oponen a la restitución de tierras.


 

En este estudio Kalmanovitz dice que:

“Durante la guerra civil (1946-1957) desatada por la extrema derecha en el Gobierno fueron desplazadas unas dos millones de personas, contra las más de cinco millones que está expulsando el conflicto actual. En términos productivos, se abandonaron recientemente unos 700 mil predios que se labraban intensivamente, contra unos 400 mil durante La Violencia”.

Esto nos permite recordar que la histórica violencia de los terratenientes y la competencia de los alimentos importados, trajo cuantiosos desplazamiento de los campesinos, muchos de ellos se ubicaron en los territorios más inhóspitos, donde para subsistir recurrieron a cultivar la coca, único cultivo rentable que permite que los campesinos y comunidades sobrevivan.

El modelo de apertura neoliberal impuesto desde los noventa del siglo pasado, convirtió al país de ser un productor a ser importador de alimentos. En 1990 el país importaba 405 millones de dólares de alimentos, importación que en 2014 ascendió a 4.750 millones de dólares.

 

A un problema mundial, una solución global

Cuando en 1998, en una sesión especial de la Asamblea General de Naciones Unidas se prohibió todo uso, posesión, producción y tráfico de drogas; buscaban superar un problema de salud pública, que después de 18 años sigue de mal en peor. Por esto, muchos políticos y académicos en todo el mundo proponen soluciones como la despenalización. Pero sea cual sea el camino para superar este grave problema, en los países productores de drogas de uso ilícito es donde el remedio ha resultado más letal que la enfermedad, y la solución se dará desde una nueva política internacional.

El fracaso del prohibicionismo lo devela un estudio de este año, de la revista científica The lancet y la Universidad John Hopkins [2]:

“Las políticas destinadas a prohibir o suprimir las drogas han contribuido directa e indirectamente a la violencia letal, la transmisión de enfermedades contagiosas, la discriminación, el desplazamiento forzado, el dolor físico innecesario y el debilitamiento del derecho de las personas a la salud”.

Este estudio asocia las fumigaciones aéreas de cultivos de coca con problemas respiratorios, abortos y síntomas dermatológicos, desplazamiento de familias pobres, inseguridad alimentaria y exacerbación de la pobreza. Por lo que recomienda:

“El control de cultivos debe tener en cuenta la salud. Se debe detener la fumigación con herbicidas tóxicos”.

 

Los territorios

Las más de 96 mil hectáreas sembradas de coca en Colombia, reportadas en 2015 por el Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos de Naciones Unidas (Simci), están distribuidas en 23 Departamentos y en cada uno de ellos existen extensas zonas, donde hay comunidades que no sólo cultivan coca, pues desarrollan agricultura de pan coger y pequeña ganadería, además de infraestructura vial, educativa y de diversos servicios, construida sin apoyo estatal: también existen programas propios para salir gradualmente de la dependencia de los cultivos de coca. En todos estos lugares persiste la violencia contra las comunidades, porque las grandes empresas y los narcotraficantes se quieren apropiar de las tierras y de estos territorios.

 

La erradicación

La erradicación con sustancias químicas, sea ésta manual o aérea, es en primer lugar un gran negocio de la Monsanto, Bayer y de las demás multinacionales productoras de herbicidas. En segundo lugar, así sea la fumigación con Glifosinato de amonio, éste genera severos problemas ambientales y de salud, y en tercer lugar la erradicación forzada ocasiona desplazamiento de centenares de familias; lo cual ocasiona protestas y luego los atropellos de la fuerza pública; además de amenazas y asesinatos de líderes por las fuerzas ilegales del Estado. O sea, con la fumigación no se acaba con los cultivos ilícitos, pero si se agrava la violencia.

Un estudio de 2015 del Instituto Brookings de los Estados Unidos, indica que los costos aproximados de la fumigación por hectárea son de 2.400 dólares, con una efectividad del 4.2 por ciento. El costo de la erradicación por hectárea alcanza la exorbitante cifra de 57.150 dólares. Mientras, el precio de la hoja de coca producida en una hectárea es de solo 450 dólares.

Este análisis concluye dos cosas: que la fumigación no es efectiva y que es mejor que los campesinos sigan sembrando coca, en vez de invertir en sustituirla por otra fuente de ingresos. Así piensan ellos, sólo con el bolsillo.

 

La paz

Solamente habrá una mejoría para las comunidades con programas de sustitución, donde se garantice reemplazar los cultivos de uso ilícito, y para ello se necesitan vías, asistencia financiera y técnica, y sobre todo consulta y reconocimiento de las comunidades, donde se respete a sus propiedades y territorios. Y el territorio a incluir no es sólo donde hay cultivos de coca, marihuana o amapola, es también donde hay producción agrícola; se requieren programas de protección y estímulo al agro, y no represión y protección a las transnacionales.

 

__________

[1] La enorme concentración de la tierra. Salomón Kalmanovitz, 19-06-16.

[2] Científicos plantean once cambios en guerra contra drogas. Diario El Espectador, 25-03-16.

Categoría: