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Dilemas y Retos de la Humanidad, Cambiar o Perecer

Escrito por Luís Kunte Kinte

Cada día crecen las amenazas a la continuidad de la vida en el Planeta, destacándose dos problemas esenciales: La proximidad de una tercera guerra mundial y el desastre ambiental, como expresión de la crisis de civilización.

Sobre este segundo problema, las alarmas se prenden sin que logremos cambios significativos, pues hay un agotamiento estructural de las instituciones mundiales creadas para evitar la catástrofe y para materializar las políticas que cambien el rumbo de la humanidad.

Recientemente se produjeron 1.300 muertes en la India, producto del aumento de la temperatura sobrepasando los 45 grados centígrados. En América son muchas las muertes por esta misma razón y ya se cuentan por varios miles, las muertes por esta causa en otros continentes.

Investigaciones científicas, como las de la Revista Ciencia del 2015, surgieren que en los próximos años se irá, progresivamente, profundizando el calentamiento global, profetizando que para mitad de siglo XXI la temperatura aumentará unos 6 grados Celsius, provocando subidas en el nivel del mar y cambios tan profundos en la temperatura que producirán devastaciones en la vida del planeta y la humanidad, incluyendo la desaparición de millones de poblaciones costeras. No estamos pues tan lejos de las primeras muertes masivas de una tragedia humana y de seres vivos en grandes proporciones. (1)

 

Dióxido de carbono y crisis del agua

El 6 de mayo de este año, científicos de Estados Unidos, anunciaron al mundo que la emisión de Dióxido de carbono había roto las barreras. En marzo, la concentración de moléculas de gas por millón de moléculas de aire seco fue de 400 ppm, lo que no había sucedido en 800 mil años. En estas cantidades, el dióxido de carbono es un potente y peligroso gas de efecto invernadero, producido entre otras por la combustión de energías de origen fósil como el carbón, el petróleo, la cría de ganado y la deforestación.

Desde hace tiempo, la naturaleza no alcanza a garantizar la reproducción de sus ciclos de vida. Los ecosistemas no se reproducen con la misma velocidad del consumo de los bienes y servicios ambientales y se estima que necesitaríamos planeta y medio para garantizar los ciclos reproductivos, según estimaciones de Planeta Vivo en su informe 2014.

Resulta inadmisible que, después de tantas cumbres y foros sobre cambio climático, donde se ha concluido la urgente y necesaria reducción del consumo de combustibles y la emisión de gases, estemos asistiendo al aumento riesgoso de la emisión de CO2 colocando en entredicho la vida en el planeta.

Todo conduce a pensar que el capitalismo no solo tiene vocación de depredación, genocida y ecocida sino también suicida, prefiriendo que se extinga la vida, antes que dejar de obedecer al principio de acumulación de ganancias a costa de arruinar la vida.

La crisis del agua es inminente. El caso de California es otra de las situaciones que han sido divulgadas este año. Las noticias mostraban que ante la crisis del agua, la administración estatal ha tomado medidas que buscan una disminución drástica del consumo de agua en las ciudades.

Lo ilógico es que mientras se penaliza a los ciudadanos por gasto excesivo, la industria y la agricultura siguen usando la misma cantidad de este líquido, cerca del 80 por ciento del agua producida en California. Esto es apenas una muestra del privilegio en el uso al agua para garantizar los cimientos del capitalismo a costa de privar de este bien a los seres humanos. (2)

 

La mitad de la biodiversidad se ha perdido

El informe de Planeta Vivo, revela que desde la década de 1970 al 2010 se ha perdido el 52 por ciento de la biodiversidad en el mundo. La mitad de aves, mamíferos, anfibios, reptiles, primates y otros seres vivos han desaparecido. La mitad de la biodiversidad habita en zonas especiales de protección como parques naturales, lo cuales van siendo destruidos también por el extractivismo.

La economía al servicio del capital por encima de la vida, desecha la conservación de la biodiversidad y la somete a las leyes del mercado. Necesitamos una economía al servicio de la vida en todas sus manifestaciones, es una exigencia ética irrenunciable.

Sigue el informe diciendo que la huella ecológica va en aumento ubicándose en 1.75 hectárea por habitante aunque hay países, como Qatar y Estados Unidos, que la sobrepasan. Por ejemplo, si la población mundial consumiera como la hace una persona de clase media de Qatar serían necesario los bienes y servicios de 8 planetas; y si fuera el consumo de una persona de la misma clase en Estados Unidos se necesitarían 5 planetas. Esto nos muestra que no es posible mantener los niveles de consumo de la franja privilegiada de la población mundial.

Todos estos casos descritos son el pan de cada día en el mundo, de tal manera que nos enfrentamos al dilema de cambiar o perecer.

 

Por la vida digna y la paz mundial

El consumo tiene un sentido clasista, ubicándose en una pirámide estrecha de la población. Según estudios, de 4 mil corporaciones del mundo sólo 723 de ellas controlan el 86 por ciento de la riqueza mundial, o sea son el poder de la economía y del mundo.

Los cambios que urgen al mundo tienen que proporcionar justicia y bienestar a toda la población mundial, un mínimo de igualdad para una vida en dignidad, o sea, superar los niveles dramáticos de pobreza, hambre y exclusión social, privaciones culturales y en general modificar la situación de injusticia mundial.

No hay duda que estamos en el filo de la navaja con las guerras que recorren al mundo, donde el imperio mantiene y expande una ofensiva militar, desplegando el aparato de guerra de la OTAN para agredir a los países en el mundo y mantener su debilitada supremacía.

Con la cantidad de armamento nuclear que tiene Rusia, por ejemplo, sería suficiente para destruir 25 veces el planeta si se diera una guerra mundial de carácter nuclear. (3) De las mismas proporciones es el peligro que representa los EE.UU., único país que ha utilizado las armas atómicas. Por ello nuestra lucha tiene que proponerse emancipar o liberar la humanidad de esta grave amenaza, estimulando la necesidad de movilizar los pueblos y las naciones para evitar el desencadenamiento de una guerra mundial y derrotar el chantaje imperialista norteamericano con su enorme poderío militar. La lucha por la paz es un imperativo.

Indudablemente el tiempo no corre a favor de la humanidad, pues los cambios que requiere la sociedad mundial son de tal dimensión que tenemos que pasar de caminar la utopía a trotar con ella para apurar las transformaciones.

Para hacer esto posible hay que echar una mirada larga a la memoria histórica de los pueblos, porque en esencia, allí se encuentran los caminos de superación de los dilemas y retos de la humanidad, yendo al encuentro de los principios orientadores de civilizaciones que han armonizado la vida de los seres humanos con la vida de la naturaleza, construyendo una economía de la suficiencia colocando al centro la vida en dignidad y haciendo de lo común un ideario que se construye en lo cotidiano.

Hay que liberar la madre tierra, hay que emancipar a la Pachamama de la destrucción capitalista, marchando hacia la universalización de los derechos de la naturaleza, iniciados en el nuevo constitucionalismo ecológico de Nuestra América.

En esta cruzada liberadora, los pueblos nuestroamericanos marchan a la vanguardia, junto a los esfuerzos de pueblos de otros continentes, retomando el socialismo del buen vivir, el eco socialismo y otras apuestas de sociedades que no se fundamentan en la acumulación de ganancias sino en la dignificación de la vida.

 

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1. Video Conferencia de Leonardo Boff en el foro emancipación e igualdad realizado en argentina en marzo del 2015.

2. La grave sequía de California, Periódico El Espectador, mayo 6 del 2015.

3. Ver Leonardo Boff citado anteriormente.

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