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Los maestros si enseñan a debatir

Escrito por Javier Contreras

 

“Mi profe se respeta” fue la etiqueta con que miles de personas reaccionaron en las redes sociales, frente a los términos injuriosos con los que expresidente Uribe, se refirió a los educadores colombianos, insultos que le merecieron ser abucheado, en un acto público, en Anserma, Caldas, donde, dijo: “los profesores lo único que les enseñan es a gritar, a insultar y no les enseñan a debatir, les retuercen el cerebro... los maestros sólo cuentan con la fuerza de la calumnia”.

 

Este pensamiento de Uribe es el de muchos sectores de las clases dominantes, quienesdestilan odio, estigmatización y desprecio por la labor de los educadores. A estas elites sólo les importa la educación para los suyos, la de los colegios y Universidades donde forman su gente. Pero la educación de los demás, para las mayorías, poco les interesa.

 

Por esta causa, se explica el abandono de la educación pública, sus restricciones presupuestales, la creciente privatización a que la someten, la presión para convertir las Universidades en negocios rentables; el desinterés por la promoción de los docentes, por la investigación, por los servicios de bienestar estudiantil -con los que se apoye a los estudiantes de extracción popular-, y el completo abandono de la infraestructura educativa.

 

Defensa del Bien Común

Este 9 de mayo, la Federación colombiana de educadores (FECODE), realiza un paro de 48 horas para denunciar y rechazar el incumplimiento del gobierno, a los acuerdos pactados a mediados del año pasado, como producto de un paro magisterial de 37 días.

 

Es la misma historia de siempre, la de los acuerdos incumplidos; es una costumbre muy vieja de las elites dominantes en Colombia, quienes nunca cumplen lo que pactan. Ahí está el caso más reciente: el incumplimiento de los acuerdos de paz pactados con las FARC. Y como si fuera poco, le agregan la estigmatización y el odio contra las FARC, promovidas en sus grandes medios de comunicación, su Fiscalía general, sus partidos, etc. Es una línea de continuidad de lo que vienen haciendo, desde cuando eran una guerrilla. La elite realiza estos ataques, como si nunca hubieran firmado un pacto de paz con ellos. Al régimen sólo le interesa sofocar la rebeldía, para que todo siga igual.

 

Esta sofocación de la rebeldía y la protesta no sólo la hace el régimen con las FARC o con los maestros. Es una historia que repiten con la Cumbre agraria, los indígenas, los camioneros, los pobladores del Chocó, de Buenaventura y de todas las regiones y sectores sociales. Cada acuerdo que le arrancan al régimen, mediante la movilización y la presión popular, requiere de otros muchos paros y movilizaciones, para obligar a que lo cumplan. Cuando la elite siente la fuerza, se ve obligada a ceder; pero cuando ésta desaparece o se debilita, de inmediato desconoce y violenta todo lo que ha pactado.

 

Es un servicio público, no una mercancía

La Organización de cooperación y desarrollo económico (OCDE), a donde el Estado colombiano hace cola para ingresar, traza estas órdenes precisas para sofocar las protestas de los educadores y sus organizaciones sindicales:

 

“Proteger a los trabajadores con seguro de desempleo y con programas de capacitación, en lugar de con regulaciones laborales estrictas (…) Alinear los currículos con el mercado laboral" [*].

 

De donde se entiende por qué el gobierno ataca los derechos laborales adquiridos por el magisterio colombiano, en décadas de lucha, y los motivos por los que subordina la educación del país, ante las ganancias que debe reportar el negocio de la enseñanza.

 

El nuevo paro de los maestros, de este 9 y 10 de mayo, es para que les cumplan lo pactadosobre el sistema de prestaciones de salud que pactaron el año pasado, al igual que las condiciones para modificar la jornada única, las cuestiones del Escalafón docente y las otras reivindicaciones presentadas en el 2017.

 

Pero también protestan por la corrupción que carcome el Plan de Alimentación Escolar (PAE), por el presupuesto miserable asignado para la educación, contra la privatización, la mala calidad y la subordinación del sistema educativo colombiano, a los intereses y modelos del gran capital y de los grandes consorcios empresariales, que dominan a nivel mundial los diseños educativos en estos países “en desarrollo”.

 

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[*] “Estudio Económico Multidimensional de Argentina” julio 2017, OCDE, oe.cd/20d. Citado en ¡No es la educación del futuro, es el robo del siglo! Darío Balvidares. Rebelión.org, 3-05-2018.

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