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Ésta y la guerra de los mil días

Escrito por José Wilches

Fueron numerosos los conflictos armados que vivió nuestro país a lo largo del siglo XIX debido a la pugna entre conservadores y liberales por el poder. Entre otros, nos condujeron a guerras como las de 1884 y 1895, ambas perdidas por los liberales.

 

Un siglo después, lo que queda en la memoria colectiva son los magníficos relatos literarios del maestro Gabriel García Márquez (1927-2014), donde narra las desventuras y tragedias de la llamada Guerra de los Mil Días, que le fueron contadas por sus ancestros.

 

Las siguientes, son algunas de las lecciones aprendidas, los parecidos y diferencias entre ésta y esa guerra.

 

90 muertos por día

En 1899 el partido Conservador se hallaba dividido en dos corrientes: los Nacionalistas, que conformaban un gobierno excluyente con personajes como de Rafael Núñez (1825-1894) y Miguel Antonio Caro (1843-1909).

 

Por otro lado, el grupo conservador tradicional o los Históricos aceptaba la necesidad de entenderse con los liberales, quienes para la época era una fuerza política importante contra la censura de prensa y la restricción de los derechos individuales para acallar la oposición, métodos usados por los conservadores desde el Estado, amparados en la reciente Constitución de 1886.

 

El partido Liberal se encontraba de la misma manera fraccionado, entre los que deseaban agotar las instancias políticas para acceder al poder, y quienes estaban dispuestos a conquistar los espacios que el Gobierno les cerraba mediante la confrontación armada.

 

Finalmente, la segunda opción predominó y el 17 de octubre de 1899, inició la insurrección liberal por parte de Paulo Emilio Villar, uno de los jefes de este partido en Santander.

 

Esta sería hasta nuestros días la gran guerra civil que durante más de tres años azotó a Colombia, y en la cual cerca de cien mil colombianos entregaron sus vidas, es decir, el 2,5 por ciento de la población de aquella época, porque el país contaba con un poco más de cuatro millones de habitantes.

 

Aunque esta guerra se conoció como la de los Mil Días, en realidad duró poco más de 1.100 días, prevalecieron los combates intensos y cruentos como la batalla de Peralonso, y la de Palonegro donde la muerte fue copiosa, y recorrió todo el territorio nacional. Se destacaron múltiples personajes de cada bando como Rafael Uribe Uribe (1859-1914), Benjamín Herrera (1850-1924) y Foción Soto entre los liberales, quienes aunque habían conformado una guerrilla, prefirieron siempre los enfrentamientos abiertos entre tropas numerosas.

 

Yo tomé Panamá”

A nivel Internacional el conflicto fue seguido de cerca por Venezuela, Ecuador, Nicaragua quienes apoyaron la revolución liberal y los Estados Unidos, quien influyó decididamente a favor del Gobierno conservador al final de esta guerra. Los EEUU amenazaron con invadir a Colombia, con lo que presionaron la firma de acuerdos que pusieron fin a la guerra civil.

 

En 1902 el número de combates había disminuido, el gobierno decidió lanzar una nueva ofensiva militar, y ofrecer a la vez una posibilidad amplia de indulto para los revolucionarios que se desmovilizaran y entregaran las armas, lo que conduce a negociaciones con los liberales, como resultado se firman varios tratados de paz, de los cuales se destacaron:

 

  • El tratado de Neerlandia firmado el 24 de octubre por Rafael Uribe Uribe, donde previamente con un armisticio pactado, se reconocía a los revolucionarios como beligerantes y se les ofrecía una paz con garantías, el gobierno se comprometía a liberar a los presos políticos, a garantizar su seguridad y a cesar el cobro de la contribución a la guerra.

 

  • El Tratado de Winsconsin firmado por los liberales Lucas Caballero, Eusebio Morales y Benjamín Herrera, y por parte del Gobierno, los generales Víctor Manuel Salazar y Alfredo Vázquez Cobo en noviembre 21 del mismo año, cabe anotar que en ese momento la guerrilla liberal conservaba la posibilidad de seguir luchando desde Panamá, pues contaba con más de 10 mil hombres y material bélico suficiente. Algunos de los puntos del Tratado fueron: la libertad inmediata de todos los prisioneros de guerra y presos políticos, amplia amnistía y completa garantías para las personas y los bienes de los comprometidos en esa revolución, y la convocatoria a una nueva elección del Congreso, con la tarea de estudiar las negociaciones relativas al Canal de Panamá, la reforma política, el equilibrio en las finanzas públicas, el control de la inflación y la devaluación. 

 

  • El Tratado de Chinácota en Norte de Santander firmado entre Ramón González Valencia por parte del Gobierno y el representante liberal Foción Soto. Este acuerdo acoge a los revolucionarios que permanecían en número reducido en esta zona del país.

 

La voluntad del liberalismo de cesar las hostilidades, para que por la vía del Congreso evitara la intervención de los Estados Unidos en el caso de Panamá, no surtió el efecto esperado, pues fue tardía y gracias a la explicable lentitud de nuestros dirigentes, el 3 de noviembre de 1903, se dio la irremediable pérdida del Departamento, 75 mil kilómetros cuadrados de territorio patrio.

 

Es histórica la arrogancia imperialista del presidente de los EEUU, Theodore Roosevelt (1901-1909), quien se jactó diciendo “I took Panamá” (Yo tomé Panamá), para imponer su propósito de construir un canal interoceánico, que manejaron hasta 1999. Presidente recordado como del Gran Garrote, cuyo lema fue habla suavemente y lleva un gran garrote, así llegarás lejos”.

 

Presión desde la sociedad

Otro de los sucesos que hicieron parte del desenlace del conflicto, fue el interés de amplios sectores de la sociedad por la finalización de la guerra, motivando a la Iglesia, en cabeza de Monseñor Herrera, a realizar un Voto o Promesa Nacional por la Paz.

 

Para tal efecto, solicitó la ayuda del presidente Marroquín (1900-1904) para edificar en el Parque de los Mártires en Bogotá una iglesia como eje simbólico del clamor de la nación por la paz. Se coloca la primera piedra a mediados del año 1902. Hoy en día a la entrada de este centenario templo existen dos placas que recuerdan este evento histórico.

 

Luego de esta guerra civil, el país empobrecido, había destruido sus pocas industrias, las vías de comunicación, la deuda externa e interna eran considerables, la libra esterlina, tipo de cambio de la época, había pasado de cotizarse en 1898 de 15.85 pesos papel, hasta llegar en 1903 a los 505 pesos.

 

La nueva administración del General y empresario Rafael Reyes (1904-1909), con su lema: mucha administración y poca política. Los colombianos empezaron a adquirir confianza en sí mismos y en los recursos del país y lo que permitió crear empresas mineras, fábricas de tejidos, refinerías de azúcar, plantas eléctricas, fábricas de cemento, empresas agrícolas de vasta extensión, etc.

 

Cuarenta años después

En su Memorias de la Guerra de los Mil Días, el General Víctor Manuel Salazar, uno de los firmantes de los acuerdos por parte del Gobierno conservador, escribió después de cuarenta años:

 

Nuestros sacrificios, la sangre derramada y el luto de los hogares, no fueron completamente estériles, porque la lucha nos dejó los beneficios de una paz estable, esta paz que se aproxima al medio siglo de existencia y que conocemos con el nombre de 'la paz de Wisconsin'. Que ella ha sido fecunda en bienes para Colombia, lo demuestra enfáticamente la tranquilidad en que hemos vivido en los últimos tiempos, el creciente desarrollo de las industrias, el florecimiento de la agricultura”.

 

Por su parte, Laureano Gómez (1889-1965), caudillo conservador de talante abiertamente fascista y franquista, insistía en que:

 

No vamos a entregar en las urnas, lo que ganamos en la Guerra de los Mil Días”.

 

De donde se puede entenderse la causa por la cual la elite liberal-conservadora se fusionó, para cerrarle el paso al avance arrollador, que tomó la candidatura presidencial del liberal socialista Jorge Eliécer Gaitán (1903-1948), que incluyó su asesinato el 9 de abril de hace siete décadas.

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