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Resistencias al modelo corporativo transnacional

Escrito por Darío Pachakuti

Ante los desafíos de la coyuntura latinoamericana, con la constante violencia, persecución y despojo criminal contra los indígenas y campesinos del continente, los gobiernos neoliberales y neoconservadores ponen al máximo riesgo los sistemas agroalimentarios y en consecuencia, la soberanía alimentaria de nuestros pueblos.

 

El actual sistema industrial instaurado y sostenido mediante el diseño y la aplicación de políticas en favor del gran capital transnacional, usurpa y deforesta grandes extensiones de territorios de nuestros países para las plantaciones de monocultivos, que luego inundan con fertilizantes sin importar el impacto, no sólo en el medio ambiente, sino en las poblaciones más vulnerables directa o indirectamente, quienes sufren por la alta contaminación de los ríos, y de las inclemencias producidas por el cambio climático.

 

De acuerdo a estudios de respetadas instituciones mundiales este sistema es responsable de generar entre el 44 y 57 por ciento de todas las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), por lo tanto responsables de la destrucción del planeta. Es así como los codiciados proyectos extractivistas y de monocultivos tanto en Honduras, Brasil, Colombia, Chile, Argentina entre otros, continúan atentando contra la autonomía y la autodeterminación de los pueblos, y donde está -en gran medida- la riqueza natural mineral, tanto como la riqueza ancestral, medicinal y espiritual. Lo cierto: el imperativo de diseñar políticas agrarias, con visión integral, para producir alimentos conviviendo en armonía con el Planeta.

 

Wallmapu contra la élite chilena

A pesar que un grupo de expertos de la Organización de la Naciones Unidas en Derechos Humanos pidió a la Justicia de ese país no juzgar a los indígenas mapuches bajo la Ley Antiterrorista, aún permanecen encarcelados ilegalmente -al no poder el gobierno mostrar las pruebas necesarias- decenas de líderes de la Nación ancestral, encarcelados sólo por reclamar y defender sus derechos legítimos, ante la flagrante violación por parte de las poderosas familias propietarias de las industrias forestales y mineras, que han usurpado por la fuerza decenas de miles de kilómetros cuadrados de territorio en la región de La Auraucanía -la más pobre del país- para la plantación de pino y eucalipto.

 

Mediante asombrosos montajes políticos y judiciales han logrado estigmatizar la identidad y la lucha de los mapuches. Todo esto en complicidad con las fuerzas de ocupación del Estado y las instancias gubernamentales, desde la dictadura militar de Augusto Pinochet. En diversos puntos de Wallmapu, cada día siguen los violentos allanamientos y acciones contra las comunidades, que mantenidas en Resistencia, con mayor fuerza aseguran recuperarán la tierra que les pertenece.

 

El agrononegocio codicia la Amazonía

En Río de Janeiro se realizó recientemente el octavo Encuentro Nacional del Movimiento de Afectados por Represas (MAB). Allí diversos movimientos sociales denunciaron el proceso privatizador impulsado por el  gobierno de Michel Temer, de las represas hidroeléctricas, los servicios de potabilización y saneamiento de las principales ciudades del país. Ante la amenaza neoliberal, los militantes llegados desde todas las regiones afectadas reiteraron que el agua es un derecho de los pueblos y no una mercancía al servicio de los gobiernos, que usurpan los fondos públicos para beneficio de los intereses privados.

 

En el MAB brotó nuevamente la solidaridad con las comunidades indígenas, que se mantienen en lucha para lograr frenar la venta a las corporaciones transnacionales del agronegocio, las extensas y ricas tierras ubicadas dentro de los resguardos y parques nacionales de la Amazonía. Esto ocurre mientras se revelan datos sobre el incremento del trabajo esclavo en ese país durante el último año.

 

El vicio de incumplir

Mientras en Colombia continúa el exterminio silencioso de líderes sociales, tenemos desafíos que tienen que ver con los retos a la democracia. El momento actual de implementación de los Acuerdos de Paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las organizaciones insurgentes ha significado la oportunidad histórica para cambiar la dinámica hegemónica capitalista, que sigue subyugando a nuestros campesinos, afros e indígenas en cada vereda del país. En lo que va del año fueron asesinados mas de 130 líderes sociales y defensores de derechos humanos. Solo durante el mes de octubre se contabilizaron veinte casos de persecución política en los que se incluyen amenazas, atentados y asesinatos. Entre ellos, resulta sumamente grave la masacre de Llorente (Tumaco) en el que la fuerza pública atacó y dio muerte a 9 indígenas y campesinos y dejó heridas a 55 personas que protestaban pacíficamente contra la erradicación forzada de los cultivos de coca. También es grave el asesinato de seis integrantes del nuevo partido político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, en el Espacio Territorial en San José del Tapaje, Municipio de El Charco, ambos casos en el departamento de Nariño.

 

Los asesinatos que siguen en total impunidad y que ponen en duda la palabra del gobierno ante lo acordado en las mesas de negociación. Mientras las fuerzas estatales y paramilitares continúan los hostigamientos, la criminalización y los homicidios, el movimiento social continúa movilizado en la lucha por un proceso de transformación estructural, que garantice las condiciones materiales para una vida digna.

 

En este sentido, observamos como los gobiernos pro estadounidenses de la región siguen otorgando garantías al modelo corporativo transnacional, para sostener las seudo democracias mediante el terror infundado del Estado policial militar, asesorados y dirigidos por los servicios de inteligencia de Estados Unidos e Israel.

 

Por una estrategia mundial de los pueblos

Este panorama hace imprescindible la unión de los pueblos del continente. Por eso, saludamos los esfuerzos que hace la Articulación de los Movimientos Sociales hacia el ALBA por la integración de las luchas que desarrollan los pueblos de Nuestramérica. Coincidimos en sus declaraciones producto de la IV reunión de coordinación en la que manifiestan:

 

 “Denunciamos el incumplimiento del Estado colombiano con el Proceso de Paz que se manifiesta en la no implementación del Acuerdo de la Habana y los múltiples acuerdos suscritos con los movimientos sociales, la obstrucción a la participación social en el diálogo con el ELN, y la inexistencia de garantías de seguridad para las comunidades, sus liderazgos y quienes se encuentran en proceso de reincorporación, con un saldo trágico de 137 líderes y lideresas asesinadas y 37 integrantes de la FARC, solo en este año. Seguimos con nuestro compromiso militante y solidario con la construcción de paz con justicia social, poniendo todo nuestro empeño en acompañar este importante momento para Colombia y la región”.

 

Recibimos con gran expectativa el anuncio de la realización de la Asamblea Internacional de Movimientos y Organizaciones de los Pueblos a realizarse en Caracas, Venezuela entre los días 27 de febrero y el 6 de marzo de 2018. Como lo destaca el Alba Movimientos. “Este es un proceso de articulación mundial que nos encontrará a movimientos populares de todos los puntos cardinales del planeta para debatir, intercambiar y proyectar experiencias de lucha, organización para una estrategia mundial de los pueblos”. Solo será nuestra unidad, solidaridad y reciprocidad organizativa, en todos los escenarios de las luchas en el continente, sobre todo en el ámbito de la comunicación y la información, que nos permitirá descolonizarnos y afianzar la reconstrucción de nuestra historia lejos del sistema capitalista de producción y consumo que nos somete.

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