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Venezuela y el 15-O. A no bajar la guardia “ni tantito así”

Escrito por Revista Insurrección

 

El pueblo venezolano celebra lo que en cifras resulta ser muy contundente. En las pasadas elecciones regionales del 15 de octubre, la coalición de partidos revolucionarios articulados en el Gran Polo Patriótico obtuvo el 75% de los Estados para un total de dieciocho gobernaciones; mientras que la oposición inscrita como la Mesa de la Unidad Democrática se quedó con cinco. Si bien es un resultado a favor del proyecto Bolivariano y una derrota para la derecha golpista; el Chavismo tendrá que evitar a toda costa limitarse a la temporalidad del triunfo.

 

El enemigo asechará de nuevo, manteniendo los proyectos injerencistas de Estados Unidos, Canadá y La Unión Europea, no detendrán la guerra mediática y económica; seguramente la redoblarán. De ahí que los defensores de la democracia, el Pueblo de Bolívar y Chávez, deberá consolidar los lazos unitarios y la fuerza popular en todas las acciones que lo requieran.

 

De las estadísticas a análisis más cautos

La victoria del Chavismo es indiscutible. Las gobernaciones a favor del Proyecto Bolivariano se obtuvieron gracias a la participación del 61,14% (11.062.711 venezolanos y venezolanas) -una de las más altas en elecciones regionales en la historia del país- respecto al padrón electoral activo (18.094.065). En suma, pese al sabotaje que sufrió el proceso electoral días atrás y las denuncias infundadas que emitió la derecha sobre un posible fraude; los resultados del 15-O permiten dar pasos importantes hacia la consolidación del Chavismo como principal fuerza política. En esa perspectiva, habrá que trabajar por la estabilización social y política del país; y no menor, contrarrestar la compleja situación económica que vive la mayoría de la población venezolana; una victoria en ese flanco apunta a recuperar la prosperidad que se gozaba en otrora, corrigiendo desde la experiencia y recuperando los principios del proyecto Bolivariano.

 

Resulta sensato decir que, en comparación con las anteriores elecciones, el Gran Polo Patriótico que antes contaba con veinte gobernaciones pierde tres y mantiene diecisiete. Sin embargo, ganan los Estados de Miranda y Lara, una victoria estratégica teniendo de presente que eran dos bastiones desde los cuales la derecha planeaba apuntalar sus aspiraciones presidenciales. Un merecido reconocimiento al pueblo mirandino y larense que demostró desde las urnas inclinarse al lado del proyecto Chavista, pese a las dificultades y condiciones de vida en el día a día. Así mismo se destacan, por la dimensión de su caudal electoral, Estados igual de importantes como Carabobo y Aragua, para los cuales deberán venir tiempos mejores.

 

La lucha será intensa en estos territorios (importantes por ser centros industriales, agrícolas, económicos, científicos, de turismo, etc.) en tanto, seguirán siendo objetivos prioritarios para la derecha transnacional, la misma que mediante intimidación y terrorismo, diezma y desarticula el tejido social de base; por tanto, el fortalecimiento del poder popular y las comunas será fundamental. El presidente Maduro lo tiene claro “nos toca construir un aparato productivo para la economía, impulsar el sector socioproductivo, abrir campo para la producción industrial, vencer a los bachaqueros. Vamos a lanzar una ofensiva contra las mafias de bachaqueros de este país, vamos con todo", anunció el mandatario.

 

Por otro lado, está la que se denomina la “media luna”, región constituida por los Estados Zulia, Táchira y Mérida ganados por la oposición, en los que deberá haber especial atención desde el gobierno central. Al ser estos frontera colombo-venezolana, se han convertido en foco de intentos desestabilizadores, orquestados desde la mafia, la especulación económica, el paramilitarismo; además, el gobierno colombiano ha demostrado, una y otra vez, ser un alfil de los Estados Unidos, y por tanto, el bastión incondicional de los proyectos de Washington para la región suramericana.

 

El panorama exige vigilancia permanente desde la Revolución Bolivariana. Si bien ya existen mecanismos del gobierno para neutralizar parte de las posibles acciones contrarias a la paz y a la constitución; además de un importante despliegue militar sobre la zona fronteriza, debe mantenerse la alerta temprana sobre todo el territorio nacional. La cualificación de la militancia y el afianzamiento de la unidad Chavista es una tarea permanente a desarrollarse desde ya, para ir avanzando a paso firme hacia una dirección colectiva de la Revolución. La amalgama entre Pueblo – Gobierno (Además de otros sectores y fuerzas políticas) garantizará el empoderamiento para seguir avanzando y obteniendo otras victorias, mejorando la correlación de fuerzas.

 

Con los resultados electorales, se esperaría cierto ambiente de estabilidad política, pero ya conocemos el vaivén al que tienen sometida a Venezuela; todo puede cambiar en corto tiempo, entendiendo la disputa global y los intereses que mantienen los poderosos, por ello se deberá estar siempre atentos, siempre vigilantes.

 

El pueblo que avanza y nunca defrauda

El 15-O demostró una vez más la conciencia de clase y el avance ideológico que viene trazando el pueblo venezolano. “El chavismo es mayoría sociocultural en Venezuela, es una identidad, es una espiritualidad, es una forma de ser, es el bolivarianismo de 200 años, es la fuerza popular de Ezequiel Zamora, es el pueblo postergado y traicionado en todo el siglo XX. El chavismo es una opción de vida”, así lo explica Nicolás Maduro; así lo parecen entender millones de venezolanas y venezolanos que, mediante su voto, dan un mensaje contundente: El pueblo de Chávez no se doblegará ante imperios y defenderá a toda costa su proyecto Revolucionario, su independencia y soberanía.

 

Ahora más que nunca deberá prevalecer la solidaridad comprometida de los pueblos de Latinoamérica y del mundo. El llamado es a mantener el apoyo directo desde todas las formas posibles, para resguardar la victoria obtenida en las urnas. Tendremos que ser observadores permanentes de lo que vaya aconteciendo en el vecino país, esperando que esta vez se evite la recaída a nuevos momentos de violencia promovidos por la derecha injerencista y amplificados con el eco del empresariado mediático que tergiversa la realidad.

A celebrar entonces los pequeños triunfos; y a redoblar los esfuerzos por la salvaguarda de la Revolución Bolivariana, porque como lo diría el Che, en el enemigo de clase (el imperialismo que es lo mismo) no se puede confiar “pero ni tantito así”.

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