youtube.com/1964eln,
@eln_voces

vocesdecolombia@eln-voces.com
tu_voz@eln-voces.com

¿A qué vino la fiscal jefe de la Corte Penal Internacional?

Escrito por Mayra López

 

 

Desde el 11 de septiembre estuvo en Colombia Fatou Bensouda, la fiscal jefe de la Corte Penal Internacional (CPI). Justamente durante su visita se anunciaron decisiones judiciales importantes para el país, como la condena de quien fungió como jefe del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, por haber perseguido sistemáticamente a periodistas, políticos y organizaciones que denunciaban las graves violaciones de derechos humanos agenciadas por el Estado; persecución política que afectó incluso a magistrados de la Corte Suprema de Justicia, que para ese período adoptaba algunas decisiones inconvenientes a intereses del régimen.

 

En este fallo se ordenó compulsar copias contra el ex presidente Uribe, denunciado por ese y múltiples crímenes de lesa humanidad, que seguirán siendo investigados por uno de los más aberrantes escenarios de impunidad, como lo es la Comisión de Acusaciones del Cámara de Representantes, que no gratuitamente se ha ganado el apelativo de “comisión de absoluciones”.

 

Las funciones de la CPI

Ni la sentencia aludida ni la visita de la Fiscal Bensouda son accidentales. La CPI, es un tribunal permanente, creado y agenciado por los Estados como parte del Estatuto de Roma, encargado de investigar y juzgar el genocidio, los crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra, cuando esta aplicación de justicia no se realiza de manera genuina en los países donde son perpetrados.

 

En casi veinte años de funcionamiento, la CPI sólo ha proferido tres condenas, dos de ellas contra dirigentes de organizaciones no estatales; y una absolución a favor de Omar Hassan Al Bashir, presidente de Sudán. Todos los casos resueltos refieren a situaciones de países africanos, lo que ha generado fuertes cuestionamientos por una marcada parcialidad y politización de este organismo de justicia internacional, que se acrecientan si se tiene en cuenta que es el Consejo de Seguridad de la ONU quien puede activar la competencia de éste; por lo que intereses de diversa índole se neutralizan en la determinación de investigar o no los crímenes internacionales cometidos en uno u otro país.

 

Observan la postración de la justicia

La visita de la CPI a Colombia genera una aparente presión para un Estado criminal como el colombiano, que cuenta con un aparato de justicia altamente cuestionado, no sólo por su histórica corrupción, ahora visibilizada en sus más altas instancias; sino también por haber garantizado la impunidad y con ello, cohonestado la continuidad del terrorismo estatal -funcionalidad todavía invisibilizada-; a la vez que ha sido eficaz para juzgar a la insurgencia y perseguir de forma implacable al movimiento popular en el país.

 

Las grandes empresas de información afirman que la Fiscal, buscaba conocer el avance de las investigaciones por ejecuciones extrajudiciales en la modalidad de Falsos Positivos, que fueron perpetradas por las fuerzas represivas estatales, que ocasionó más de cinco mil víctimas según lo indicó la Fiscal, a partir de los informes que ha recibido de distintas fuentes. Una de las tantas prácticas criminales que a diferencia de lo concebido por la funcionaria de la CPI, en su gran mayoría, no fueron producto -directo ni indirecto-, del conflicto armado colombiano.

 

La Fiscal Bensouda, expresó al final de su visita que no obtuvo del Fiscal General de la Nación, información precisa que le fue requerida y dejó ver su preocupación por la posible impunidad futura sobre estos crímenes. Preocupación para nada infundada, ante las fehacientes muestras del negacionismo del establecimiento, que se suman a las históricas y vigentes fórmulas creadas para evitar el juzgamiento de quienes diseñaron y se beneficiaron de políticas que han dado lugar no sólo a los Falsos Positivos, sino también al despojo, la desaparición forzada, la persecución a quien se opone y el genocidio en curso contra el pueblo colombiano; delitos no relacionados directa o indirecta con el conflicto, que lejos están de reconocer y enjuiciar.

 

Comparecer ante la CPI

Ahora, la pregunta es, si en atención al especial rol que juega el Estado colombiano en la geo-política regional y mundial,  el Consejo de Seguridad de la ONU ¿tiene un real interés de llevar a ese estrado judicial a quienes ostentan el poder en este país, o a quienes han sido sus servidores como responsables de crímenes internacionales?

 

Es más probable que al Tribunal internacional, fueran llevados los opositores del sistema. De hecho, la Fiscal Bensouda considera que no han sido investigados los delitos constitutivos de violencia sexual y de género perpetrados por y como parte de una política insurgente. La advertencia, con toda seguridad va a generar una oleada de investigaciones tanto en la entrante jurisdicción especial para la paz como en la ordinaria, que sea de paso decir, tendrán claros propósitos deslegitimadores.

 

Los Códigos de guerra, las Normas de comportamiento con las comunidades, así como al interior de la fuerza guerrillera en el Ejército de Liberación Nacional, la aplicación de la juridicidad rebelde, las escuelas de formación elenas, nuestra concepción del mundo en general, dan cuenta de unos fundamentos éticos y políticos que se apartan abismalmente de estas prácticas criminales. Nuestra jurisdicción se sustenta en los principios revolucionarios que traza los limites de la rebeldía, muy distante de la ecuación vencedor/vencido de la CPI.

Categoría: