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Sandino y Carlos Fonseca dos vidas, una lucha

Escrito por Alejandro Rafael Rangel

El movimiento (revolucionario nicaragüense) es nacional y antimperialista.

Mantenemos la bandera de libertad para Nicaragua y para toda Hispanoamérica”.

Augusto C. Sandino

 

Es muy importante para este momento histórico que vive Nuestra América retomar las raíces y caminos de la historia antiimperialista que une a nuestros pueblos, muestra de ello fue el gran aporte del comandante en jefe de la Revolución Sandinista Carlos Fonseca Amador, quien por estos días cumplió el 78 aniversario de su natalicio, en la firme defensa histórica del legado de Sandino para fortuna del pueblo nicaragüense y latinoamericano.

Recordar a Sandino el general de hombres libres y a Carlos Fonseca el continuador de su pensamiento antiimperialista, propone una nueva interpretación que debemos darle a la primera derrota que sufrió el imperialismo norteamericano en tierras nicaragüenses el primero de enero de 1933, hecho que quedó plasmado en la historia como la primera derrota del imperio yanqui en América.

La vida de Sandino y Carlos, ambos héroes, estuvo desde muy temprano dedicada a esta causa. Carlos al ser sometido a un interrogatorio en abril de 1957, donde se le indagó sobre la escuela donde se formó políticamente; refiriéndose a su paso por Moscú en 1957, respondió:

“La mejor escuela de entrenamiento político podrá ser la de Managua, como Santo Domingo o Madrid, donde se puede sentir con tremendo dolor el contemplar a miles de personas viviendo o mejor muriendo bajo la ignorancia y la miseria. Tal espectáculo despierta en los seres honrados una capacidad combativa, como solamente lo podría hacer la mejor escuela.”

Carlos creció en un mundo de contrastes, dominado por la dictadura somocista y al imperialismo norteamericano. El contraste entre la vida de los potentados cafetaleros, los grandes comerciantes y los cortadores de café, contra los campesinos e indios, humillados y maltratados. A sus 18 años de edad, fundó la revista Segovia, se gradúa como bachiller y obtiene la medalla “estrella de oro”, para luego fundar y dejar plasmada sus ideas, en el Programa mínimo del partido Movilización Republicana.

Para el año 1959, el comandante Sandinista es exiliado a Guatemala, de donde marcha a Honduras para unirse a la columna guerrillera Rigoberto López Pérez, la cual fue masacrada en Chaparral Honduras, donde logra sobrevivir con una herida en un pulmón; luego con Germán Gaitán y Julio Pérez fundaron el Movimiento Nueva Nicaragua (MNN). Su pasión por las letras lo llevo a denunciar los preparativos de invasión a la Bahía de Cochinos en 1962, a través de la publicación llamada el Primer Ideario de Sandino. Posteriormente viaja a honduras donde se reúne con el Coronel Santos López, Tomás Borge, Silvio Mayorga y Noel Guerrero, entre otros, y fundan el Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Gracias a las luchas del comandante Carlos Fonseca Amador en la Nicaragua de hoy el gobierno sandinista promueve la educación gratuita a todos los niveles y particularmente en las universidades; además cuenta con una batería de programas sociales dirigidos a atender y disminuir erradicar el drama de la pobreza. Nicaragua sandinista se ha mostrado solidaria a los hermanos de los países del Alba y las causas justas de nuestra América.

La posición geoestratégica que ocupa Nicaragua en el continente y sobre todo en el área centroamericana hace que las fuerzas imperiales la sigan considerando como uno de sus objetivos; en contraste con inversionistas chinos y rusos, quienes adelanta la construcción de un canal interoceánico, que superara en longitud cobertura y proporción al de Panamá, para hacer la unión de los dos océanos, el Atlántico y el Pacífico.

De Sandino y Carlos debemos en nuestros tiempos y batallas tomar las banderas contra la intervención imperial yanqui, dejando atrás la complicidad de los gobiernos de turno, que aún siguen atados a los planes de anexión e injerencia gringa. Sólo conozco la alegría de combatir” sentenció Carlos Fonseca Amador.

La exigencia política e histórica del momento en el continente pasa por retomar las profundas raíces antiimperialistas y anticolonialistas de nuestros pueblos, seamos como Sandino y Carlos leales al pueblo y su Revolución, con el compromiso hasta las últimas consecuencias de quienes  fundieron dos vidas en una misma lucha.

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