youtube.com/1964eln,
@eln_voces

vocesdecolombia@eln-voces.com
tu_voz@eln-voces.com

Resistencia social y unidad continental

Escrito por Darío Pachakuti

 

En la historia moderna de los conflictos en nuestra región, la participación de Washington ha sido directa o indirectamente notable. Los conspiradores potenciales -en lo militar, financiero y comunicacional- han estado comprometidos con la destrucción de los Estados soberanos, para reconstruirlos sobre las pilares neoliberales. Muchos, digamos la mayoría de los planes de intervención, se preparan en sus Bases militares, donde se planifican las conexiones entre los agentes militares de cada país, los políticos corruptos locales y el Pentágono.

Recordemos que el principal objetivo de los oligopolios capitalista está muy comprometidos con esa manera de rehacer las cosas. En las regiones ricas en recursos naturales -como en América Latina- las empresas transnacionales siempre buscarán las maneras y métodos neocoloniales, para imponer los gobiernos bajo la “lógica” de occidente, y en función de la supremacía geopolítica estadounidense. Para ello, siempre tratarán de generar situaciones internas complejas, cambiantes a cada instante para lograr la turbulencia definitoria que, mediante la manipulación mediática y la creación de conflictos económicos y sociales, se justifique la injerencia extranjera, la vulnerabilidad de la soberanía de los países y el saqueo de los recursos estratégicos propios de los pueblos.

 

Falsa cooperación y operaciones encubiertas

En África lo hicieron. Las maniobras militares a gran escala denominadas Flintlock, un ejercicio anual regional entre las fuerzas antiterroristas de África occidental y de Estados Unidos fueron suspendida en 2012, debido al golpe militar ejecutado contra el gobierno de Mali, por el capitán Amadou Haya Sanogo, un militar que recibió entrenamiento en los Estados Unidos en varias ocasiones, según un funcionario del CENTCOM. Sin embargo, Washington siguió prestando asistencia financiera para la ejecución de diversos programas en ese país, y comprometió 140 millones de dólares -inmediatamente después del golpe-, para ayuda humanitaria.

Un rasgo principal de estas operaciones -desarrolladas también en Mauritania, Chad, Senegal y Burkina Faso-, es la integración de la Fuerza de Tarea Conjuntas dirigidas por el Comando Conjunto de Operaciones Especiales en las áreas de logística, inteligencia, operaciones de información y asuntos civiles, en el escenario táctico dentro de las zonas de influencia del continente africano. Allí, como en América Latina, introducen aviones disfrazados como aparatos privados, equipados con sistemas invisibles de sensores que rastrean con rayos infrarrojos, interceptan las señales de radio y teléfono móvil.

Sin duda, acciones que forman parte de los programas secretos del Pentágono para monitorear a los países y regiones ricas en recursos naturales. Es a través de este lente que observamos los golpes de Estado contra los presidentes legítimos como Hugo Chávez en Venezuela, Rafael Correa en Ecuador, Fernando Lugo en Paraguay, Dilma Rousseff en Brasil, Manuel Zelaya en Honduras; pero también Viktor Yanukovich en Ucrania. Son ejemplos irrefutables de como los Estados Unidos intentan constantemente restaurar su influencia.

 

Plan hegemónico para América Latina frente a la crisis de occidente

En un esfuerzo por retomar la influencia debilitada en América Latina, los Estados Unidos y los países de la OTAN buscan imponer su presencia sobre la plataforma continental de Sudamérica y el Mar Caribe, bajo estas modalidades de control de territorio. Pero también tras las fachadas del financiamiento de operaciones contra el narcotráfico y el terrorismo, el discurso del establecimiento de la paz, la formación de bases de apoyo médicas, de organizaciones defensoras de los derechos humanos y de ayuda humanitaria. Así trabajan para influenciar en el ámbito cultural como mecanismos perturbadores de los procesos sociales.

De manera progresiva, se hace evidente la instauración de gobiernos pro estadounidenses, que cumplan con lo estipulado en los centros de decisiones globales en función de  fortalecer las oligarquías regionales, proclives a manejar el poder económico a través de conglomerados transnacionales que potencien la privatización y la corrupción, fundamentalmente en el campo minero energético. El plan hegemónico es mantener al mayor conjunto de individuos de nuestras sociedades sumidas en la ilusión temporal del paradigma estadounidense liberal-democrático, defensor de la realidad del mundo unipolar.

Frente a las acciones hegemónicas de la restauración conservadora -denominado así por el expresidente Correa-, los ciclos de luchas populares no pueden paralizarse, hacerlo es correr un grave riesgo. Es preciso entender que estamos en tiempos de grandes saltos, hacia nuevos horizontes políticos. Los pueblos de Brasil, Argentina, Venezuela y Colombia están dando muestras del carácter emancipador que estalla, justamente, cuando nos encontramos con el peligroso riesgo de perderlo todo. Se percibe en las movilizaciones de las bases populares exigiendo la renuncia del presidente de facto Michel Temer; las organizaciones políticas y sociales que reclaman las medidas neoliberales de Mauricio Macri; los millones de venezolanos que, una vez más, enfrentan al monstruo del norte mediante la participación en una Asamblea Nacional Constituyente.

Se percibe la esperanza de las mujeres y hombres que dan parto a nuevos procesos, orientados hacia la unidad de las fuerzas revolucionarias del continente; y las organizaciones políticas tienen la responsabilidad histórica de adaptarse, y tener intima relación con la época en la que desenvuelven  y participan sus pueblos. No necesitamos una democracia tradicional con algunos cambios cosméticos. Tampoco tiene sentido hablar de la revolución del futuro. Como dijo el Comandante Hugo Chávez: “El hambre y la pobreza son los resultados más lacerantes del orden económico mundial impuestos por la globalización neoliberal…debemos  transformar el orden que fabrica pobres y hambrientos”.

Categoría: