Los acuerdos que se vayan logrando en Quito pueden empezar a implementarse sin esperar a que culmine el proceso. Eso brinda una oportunidad para empezar a caminar iniciativas concretas junto al conjunto de la sociedad.

El pasado martes 6 de junio se dieron a conocer acuerdos parciales suscritos entre el Gobierno y el ELN en Quito. “Pedagogía y comunicación para la Paz” se denomina uno de los puntos.

El acuerdo establece que “la pedagogía es un proceso de sensibilización, información, divulgación y comunicación que promueve el aprendizaje y la enseñanza sobre el conflicto y los beneficios de la Paz”.

La propuesta de Participación de la Sociedad que propone el ELN es mucho más abarcadora, implica un verdadero protagonismo popular, razón por la cual el Gobierno traba permanentemente su implementación. La delegación de Paz del ELN insiste en acelerar ese punto de acuerdo; mientras tanto, avances parciales como la mencionada ´Pedagogía para la Paz´ pueden ser aprovechados como pasos concretos para tejer lazos con el movimiento social.

El acuerdo establece la conformación de un Equipo integrado por dos delegados del ELN, dos del Gobierno, y deja abierta la participación de otros miembros en carácter de asesores, en una cantidad sin límite establecido; según dice el texto, lo que las partes “consideren necesario”.

Dentro de los objetivos se propone “acompañar espacios de participación ciudadana que incentiven el respeto, el reconocimiento, el diálogo social y la construcción de acuerdos” y “lograr que las colombianas y los colombianos se apropien del desarrollo de la agenda y se conviertan en multiplicadores”. Allí reside una oportunidad concreta para fortalecer un proceso participativo de paz con justicia social.

 

Comunicación popular, alternativa y comunitaria

Al establecer las funciones del Equipo conjunto, se mencionan como tareas “elaborar los contenidos y formatos (videos, web, material impreso, multimedia) para el conjunto de las actividades” y “elaborar propuestas de comunicación para la Mesa sobre los acuerdos”. Entre los alcances se agrega: “Construir instrumentos propios comunicacionales” con el criterio de fomentar una “comunicación participativa”. Estas menciones brindan un reconocimiento y un desafío a los medios de comunicación popular, alternativos y comunitarios, actores fundamentales y partícipes imprescindibles de un proceso de protagonismo de la sociedad.

 

Presionar desde abajo para que se agilice el plan de trabajo

El texto firmado por las partes establece algunos pasos de avance concretos: el impulso a una campaña de difusión de los “Acuerdos de diálogos para la Paz” que promuevan los puntos de la Agenda ELN – Gobierno; la elaboración de una página web conjunta; y la convocatoria a una reunión con diversos medios para invitarlos a acompañar el proceso. Pero no establece fechas ni plazos.

Sabemos que el Gobierno está interesado en condicionar las instancias de participación de la sociedad; ya lo expresó el delegado del Gobierno, Juan Camilo Restrepo, en la instalación de la Mesa en febrero de este año, cuando afirmó que “las propuestas de la sociedad civil serán un aderezo, pero no lo sustancial ni vinculante”. El ELN discrepa con esa caracterización utilitaria que subestima al movimiento popular.

El ELN es un firme promotor del protagonismo decisivo y vinculante de la sociedad en la lucha por una Paz con Justicia Social, pero ese proceso debe, además, ser impulsado por los movimientos sociales, las instancias de la sociedad civil y las nuevas formas de participación que se habiliten en este nuevo momento de luchas que vive el país.

Este acuerdo de ´Pedagogía para la Paz´ debe ser apropiado, y presionado para su implementación, por quienes coinciden en la necesidad estratégica del protagonismo popular para cambiar de raíz las estructuras injustas de esta sociedad.

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