En Latinoamérica la confrontación inevitable de modelos antagónicos, en lo político-económico, social-cultural, en la realidad concreta impone escenarios que dan cuenta de un tipo de guerra híbrida, donde la información, la sensibilidad, y lo cognitivo es esencial en la agenda comunicacional del sistema de dominación imperial.

El pueblo de Venezuela, está siendo sometido a diversos ataques provocados por Estados Unidos, similares a los producidos en Ucrania desde el 2014 y en la actual Siria. En este caso, la conflictividad social del pueblo venezolano es exponenciada mediante la emisión sistemática de noticias falsas, como parte de las operaciones sicológicas de gran envergadura ejecutada por una maquinaria de propaganda, que busca generar la fractura emocional, mediante las redes sociales, ampliando este ámbito a un tipo de guerra, donde es el aspecto político y emocional lo necesario, y no el armamento convencional. La prioridad es la fractura emocional y cognitiva, y no la destrucción física del enemigo.

 

Agresiones de amplio espectro

Es así como Estados Unidos pretende lograr la sumisión y el control de los ciudadanos de nuestros países, para luego reforzar militarmente su control sobre Sudamérica, y mover así el continente hacia la servidumbre unipolar, mediante una variedad de conflictos aparentemente separados.

Es una guerra de amplio espectro, de lo cultural a lo militar, con operaciones combinadas, conjuntas, en un tablero estratégico de relaciones ocultas entre burocracias fosilizadas desde lo militar, reforzadas con la diplomacia neoconservadora, que apunta a lograr los objetivos geopolíticos imperiales.

Tras el fallecimiento del Comandante Presidente Hugo Chávez, los ataque contra Venezuela se incrementaron de forma simultánea, en lo económico, político y lo comunicacional. El establishment conservador estadounidense se propuso financiar a los medios de noticias y periodistas extranjeros en función de sus planes de intervención en ese país. Y eso es lo que se lee en el mundo.

En este contexto, la orden ejecutiva firmada por el expresidente estadounidense Barack Obama contra Venezuela, es una orden para la guerra secreta, según lo contemplado en el Artículo II, Sección 1 de la Constitución de los Estados Unidos. Es decir, tiene fuerza de ley. La orden misma es un rasgo del Estado forajido, que apoyada por fuerzas especiales, pudieran presentar su intervención directa -en el caso Venezuela-, como un “apoyo humanitario” a fuerzas que luchan por la libertad y la democracia.

Surgen las provocaciones planificadas de antemano, para“incitar a que los organismos de seguridad venezolanos respondan con la fuerza represiva contra los“”manifestantes pacíficos”, para vender al mundo como “violencia y opresión estatal, lo que normalmente hacen todos los cuerpos policiales del mundo, pero en este caso el gobierno bolivariano de Nicolás Maduro ya “perdió legitimidad.

En Venezuela se viene estableciendo, desde hace algunos años, bases de operaciones para diversas actividades encubiertas, en cuanto al trabajo de inteligencia con colaboradores directos y mercenarios, exfuncionarios de inteligencia que pasan a formar parte de las empresas subcontratadas, como en el caso de Colombia, con la artillería de manipulación mediática instauraron la Guerra de cuarta Generación y las Operaciones Psicológicas, impulsadas en el marco del “Plan Seguridad Democrática" por The Rendón Group. Estas orientaciones del Plan Seguridad Democrática siguen siendo centrales para enfrentar a la insurgencia colombiana, como parte de un combate global a la revolución en la región.

 

Disputa geopolítica

La distorsión informativa es lo central en la construcción de la narrativa desfavorable para la paz en Venezuela. A finales del 2016 el gobierno de Nicaragua expulsó a un asesor de Estados Unidos que investigaba la construcción del Gran Canal Interoceánico, que beneficiará las relaciones económico-estratégicas con China. Se trata de Evan Ellis, un profesor e investigador perteneciente al Departamento de Defensa norteamericano. Al consultar algunas fuentes abiertas nos encontramos que, el mismo profesor Ellis -que además está especializado en la investigación del acontecer latinoamericano- funge como supuesto periodista y analista. En sus recientes escritos reitera el supuesto Estado fallido, la inconstitucionalidad de las medidas asumidas por el gobierno bolivariano, sosteniendo que en Venezuela prácticamente existe un Estado de ingobernabilidad.

El profesor de la escuela de Guerra de Estados Unidos declara que “la gobernanza y el orden global exigen que, independientemente de lo que pase, los funcionarios del Ejecutivo de Maduro deben ser procesados judicialmente con toda la dureza de la ley”. Si no estamos preparados para interpretar estos mensajes, pues empecemos. Esa es la sistematicidad aplicada para restarle dinamismo y vitalidad al movimiento popular bolivariano en el continente.

Los Estados Unidos buscan el control de cada uno de los países del hemisferio. Aspiran a una posición privilegiada para reforzar su control sobre Sudamérica, mediante acciones de desestabilización y la instauración de gobiernos alineados a la derecha internacional.

El ministro de defensa de Brasil anunció recientemente la “Operación América Unida", un ejercicio militar en la frontera triple amazónica, entre Brasil, Perú y Colombia prevista para noviembre de este año, en la ciudad de Tabatinga, en el Amazonas, con el ejército estadounidense como invitado especial. Allí se realizarán simulaciones militares conformada por tropas de los cuatro países. Conocemos que Perú desde 2009, no se opone a las incursiones imperiales del Comando Sur y la instalación de bases militares en su territorio.

El imperio hegemónico se está abriendo camino acelerado, gracias al giro de varios gobiernos hacia el conservadurismo con los mandatarios de Argentina, Perú, Paraguay, Colombia y el presidente de facto de Brasil Michel Temer. Busca socavar la influencia de China, Rusia e Irán en el hemisferio occidental, alineada magistral y laboriosamente por el comandante Hugo Chávez, bajo el tan necesario enfoque de un mundo multicéntrico y pluripolar. Entonces, como pueblo organizado debemos concretar la Patria Grande, porque nuestros países corren un grave peligro.

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