"Es necesario entonces quitarles el poder a las minorías privilegiadas para dárselo a las mayorías pobres. Esto, si se hace rápidamente es lo esencial de una revolución. La Revolución puede ser pacífica si las minorías no hacen resistencia violenta. La Revolución, por lo tanto, es la forma de lograr un gobierno que dé de comer al hambriento, que vista al desnudo, que enseñe al que no sabe, que cumpla con las obras de caridad, de amor al prójimo, no solamente en forma ocasional y transitoria, no solamente para unos pocos, sino para la mayoría de nuestros prójimos. Por eso la Revolución no solamente es permitida sino obligatoria para los cristianos que vean en ella la única manera eficaz y amplia de realizar el amor para todos. Es cierto que "no haya autoridad sino de parte de Dios" (S. Pablo, Rom. XXI, 1). Pero Santo Tomás dice que la atribución concreta de la autoridad la hace el pueblo".

Mensaje a los cristianos, 1965. Camilo Torres.

 

La semana anterior se desarrolló la semana Santa o semana Mayor en varios países del mundo que recuerda las ideas y pensamientos de Jesús de Nazaret y el naciente Movimiento Cristiano.

Como ELN saludamos a todos los cristianos del mundo estando convencidos con Camilo Torres que su deber es hacer la revolución y a quienes aún no se han decidido, los invitamos a asumir la causa de los pobres como camino de realización de su fe y convicciones cristianas.

Partiendo del principio camilista de alejar todo lo que nos separa y buscar lo que nos une, el ELN no ha considerado conveniente priorizar  la discusión sobre si se es o no creyente o qué tipo de fe se profesa y practica para asumir la causa de los pobres, no por considerar esta discusión trivial o innecesaria, sino porque  la injusticia, el hambre y la explotación son cuestiones mucho más urgentes a resolver. Y es en ese sentido que nuestra política a lo largo de estos más de 50 años se ha caracterizado por el respeto, la colaboración y vinculación de cristianos y demás comunidades de fe  a la lucha por el poder para los pobres.

Así hemos reconocido a lo largo de nuestra historia que en la especificidad de la revolución colombiana y latinoamericana, el aporte y la participación de los cristianos es indispensable. No por tratarse de una cuestión táctica sino como una consecuencia racional de nuestras costumbres, en términos marxistas como producto de nuestra formación social. En ese sentido el aporte de la Teología de la Liberación es claro al afirmar que el pueblo latinoamericano es un pueblo creyente y explotado. De manera que el fenómeno religioso cristiano forma parte de la identidad y de la cultura de nuestros pueblos.

Con la participación de cristianos en la militancia revolucionaria del ELN y la praxis de los procesos revolucionarios en Centroamérica, hemos desarrollado un debate sobre la compatibilidad del marxismo y cristianismo al interior de nuestra organización pues partimos de una base marxista-leninista como guía ideológica. La experiencia práctica nos ha demostrado que no existe contradicción entre cristianismo y marxismo cuando vivimos esa relación. Sí existe contradicción, fundamentalmente en el terreno filosófico, pero tal aspecto no imposibilita la puesta en práctica y  desarrollo del proyecto revolucionario, la praxis del compromiso revolucionario.

Es más, podría decirse en términos dialécticos que la superación de esta contradicción no antagónica sino como convergencia, adquiere una dimensión nueva en el sentido político, que da origen a un fenómeno muy rico como lo es la confluencia del marxismo y del cristianismo revolucionario en una corriente de compromiso práctico con la revolución. Lo que nos llevó en marzo de 1986 a definir la alianza entre revolucionarios cristianos y revolucionarios marxistas como alianza estratégica para la revolución, como lo testificó años antes la incorporación del sacerdote Camilo Torres a las filas del Ejército de Liberación Nacional.

En palabras de nuestro Comandante en Jefe Manuel Pérez Martínez: "Es el cristianismo revolucionario propio de la identidad latinoamericana, la práctica y el testimonio de Camilo y miles de cristianos, lo que ha contribuido a la elaboración de la Teología de la Liberación, que es la lectura del evangelio desde la lógica de las mayorías oprimidas, con base a tres puntos centrales del aporte de los cristianos en la revolución. Primero, el cristianismo pone mucho énfasis en la persona humana como sujeto de la revolución y, por tanto, impregna de humanismo la lucha. Segundo, insiste en la participación directa de la persona en la construcción de su propio destino, lo cual ayuda a que la democracia sea más directa y que el pueblo participe más directamente en la construcción y ejercicio del Poder. Tercero, genera formas de organización como las comunidades eclesiales de base que siendo pluralistas, tienen un signo marcadamente popular y están abiertas al compromiso político".*

Estas ideas tienen como fin contribuir al rescate del auténtico cristianismo acompasado con el presente camino de lucha emprendida por los pueblos del mundo, que como dijo el Papa Francisco, no es otro que un mundo donde el colonialismo y la explotación deben quedar en el pasado superadas por el humanismo y la fraternidad del amor eficaz por el prójimo, además de motivar la participación de los cristianos y comunidades de fe en el proceso de paz de nuestro país que sin duda requiere de sus ideas, esfuerzos y compromisos para vivir en una Colombia como la que soñó Camilo, Manuel Diego Cristobal, Domingo Laín y tantos otros revolucionarios que con su práctica vivieron y dieron su vida luchando como auténticos cristianos.

 

[*] Entrevista concedida por el Comandante Manuel Pérez Martines a Marta Harnecker. 1988.

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