Con el 51% de votos a favor, Lenin Moreno se convertirá en el próximo presidente de Ecuador. Después de 10 años de Revolución Ciudadana, los retos del nuevo gobierno son múltiples, en un Ecuador que juega un papel importante en la geopolítica continental.

 

Logros de la Revolución Ciudadana

La Revolución Ciudadana ha logrado mejorar las condiciones de vida de los ecuatorianos. Si bien se señala que este éxito tiene que ver con el boom de las materias primas que el país recibió, no es esta  la razón de cierre de la brecha de desigualdad en el país, pues el gobierno del presidente Correa ha desarrollado una política en pro de la vida de los humildes de la hermana república.

La pobreza en Ecuador durante el gobierno de Correa fue superada  en un 32%  y el coeficiente de Gini cayó en un 10%, sacando de la miseria extrema a casi 2 millones de sus compatriotas. El boom petrolero ayudó a generar la materia prima pero la decisión política de redistribución fue la verdadera apuesta de Alianza País. El gasto estatal de estos años se dirigió a la educación superior, el sector salud y la infraestructura del país, reduciendo con estas políticas las distancias entre ricos y pobres.

Su gestión pública fue la primera en estabilizarse luego de años de gobiernos derrocados por el pueblo.  

Su política económica ampliamente cuestionada por continuar con el modelo extractivista, logró mantener la inversión pública una vez el boom petrolero se terminó, ya que se acompañó de una política contra-cíclica y de regulación del sector financiero.

Le quedan a la Revolución Ciudadana retos frente a las limitaciones señaladas por los movimientos sociales del país y que conscientemente Lenin Moreno ha interpretado hacia el futuro. El cuestionamiento de la matriz extractivista, el fomento de cambios culturales, su relación con los movimientos sociales, la preservación del ambiente y la soberanía alimentaria son algunos de ellos, claves para la consolidación de una alternativa democrática y progresista cada vez mas a favor de los pueblos.

 

La Turbulencia Electoral

Las elecciones del Ecuador demostraron la turbulencia de la sociedad ecuatoriana en ascendente polarización entre la derecha y el progresismo, entre un camino para el empresariado ecuatoriano o un camino para el pueblo del hermano país.

Como ha sucedido últimamente en todo el continente, la derecha utiliza la guerra sucia en las elecciones para deslegitimar a sus contradictores. Se dijo que la continuidad de Alianza País significaba la consolidación de la dictadura, la corrupción, el populismo, el capitalismo extractivista etc. todos motes descalificadores desde distintas orillas políticas al candidato Lenin Moreno.

Desde la derecha no únicamente se realizó propaganda sucia sino que ésta se acompañó de intentos de sabotear las elecciones. A varios miembros de Alianza País les llegaron paquetes bomba y amenazas a sus oficinas, en las movilizaciones callejeras a favor del candidato oficialista hubo disturbios provocados por opositores que buscaban la desestabilización de las jornadas electorales.

La postura del gobierno ecuatoriano actual fue respetar las intenciones de voto y promover la participación, incluso de los presos, personas en situación de discapacidad y adultos mayores, garantías que no existen en países como Colombia. La primera vuelta electoral con un resultado del 39.3% contra el 28.1%, tan solo a 0.8% de consolidarse como ganador indiscutible, fue respetado por el oficialismo como el derecho electoral de los ecuatorianos sin ningún tipo de fraude o presión, cosa que tampoco sucede en países como Colombia.

La segunda vuelta reveló de nuevo el carácter de la derecha ecuatoriana, acusando de fraude a la jornada electoral, aún con la presencia permanente de organismos internacionales que siguieron la transparencia de las elecciones. Lo cierto es que el resultado de 51% contra 49% demuestra una alta polarización en el Ecuador, con una derecha que está dispuesta a todo para impedir la profundización de las reformas sociales, y un gobierno que debe defender y fortalecer el acumulado de toda una década de esfuerzos.

 

Un empujón a Latinoamérica

La continuidad de la revolución ciudadana en el Ecuador es un golpe importante a la derecha continental. En un momento de reacomodo de las oligarquías criollas, la posibilidad de mantener un bastión democrático en el continente es un triunfo para la integración regional, donde se propenderá por mantener escenarios como la Unasur por encima de iniciativas ligadas a Estados Unidos.

Así mismo, la consulta realizada en relación a los paraísos fiscales, donde por mas de 55% de los votos, todo funcionario público electo o nombrado en el Ecuador no podrá tener activos financieros en paraísos fiscales, abre una puerta para la lucha que debe librar el conjunto del continente en contra de la corrupción de las élites y las corporaciones multinacionales.

De igual manera, encontrándose en sus manos la presidencia del G77, y manteniendo su política de asilo a Julian Assage en la embajada de Ecuador en Londres, este país se configura como una voz en favor de los pueblos en el marco de la geopolítica mundial.

Por último, es muy valioso el aporte que Ecuador en las manos de Lenin Moreno pueda brindarle a la paz de Colombia. Con los diálogos del gobierno y el ELN llevándose a cabo en este país, la hospitalidad y el interés que el gobierno ecuatoriano ha puesto en este proceso augura un buen futuro para el desarrollo del mismo en miras a conseguir la paz que anhelamos todos los colombianos.

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