“Lo que queremos es la democracia directa, aquella donde el pueblo manda, el pueblo decide, el pueblo ejerce control sobre los tres poderes de la democracia burguesa (...) y que además, garantice la equidad en el aspecto económico. Allí donde el pueblo es el pueblo, el pueblo ordena y ejerce un mandato directo sobre y en control de quienes han de representarlo.”

Jorge Eliecer  Gaitán

 

En este próximo 9 de abril, se cumplen 69 años del magnicidio del líder popular Jorge Eliecer Gaitán; en honor al pensamiento y personalidad de uno de los más grandes lideres de la historia colombiana, presentaremos durante el mes de Abril, un análisis de sus planteamientos, los que en su momento fueron canalizados en el Movimiento Gaitanista y, que consideramos vigentes hoy en la vida política de Colombia.

El liderazgo de Jorge Eliecer Gaitán fue determinante para el Movimiento Gaitanista, las claves  de su éxito están en la consolidación popular de su doctrina política, esto es lo que él llamo interpretar la voluntad del pueblo para llevarlo a constituirse como un poderoso movimiento de masas que derrote a la oligarquía.

La doctrina Política del Gaitanismo tiene como eje transversal el pensamiento Gaitanista, que se basa  en la comprensión del mecanismo mediante el cual los sujetos, en este caso el pueblo, toman decisiones y emprenden acciones. Gaitán argumenta en su tesis de grado al obtener el titulo de Doctor en derecho penal de la Universidad de Roma que; el libre albedrío no existe y plantea que al momento en que se razona se llega luego de fenómenos psicológicos anteriores y que por lo tanto el consciente se ubica en un segundo plano.

Esto quiere decir que los sujetos deciden y actúan no bajo un proceso de razonamiento consciente previo sino que las acciones y decisiones humanas son producto de un proceso que ya ha pasado por el subconsciente.

De igual manera Gaitán comprendió que la realidad que vivimos no es producto de un mundo determinado sino que ésta depende de la percepción que nos permite comprenderlo, en sí, el mundo es imaginación y esta depende de nuestra visión personal fundamentada en nuestras experiencias físicas y mentales acumuladas a lo largo de la vida.

Estos dos elementos son de trascendental importancia en la consolidación del Movimiento Gaitanista, que se apalancó en la cultura como sustento de la organización popular, puesto que si comprendemos que el pueblo actúa bajo elementos preconcebidos de como comprende la realidad, de lo que se trata es de dotarlo de esos elementos para que por si mismo se decida a actuar en busca del cambio. Para Gaitán la cultura no es obtener conocimientos decorativos y vagamente educativos sino la adquisición humana de la conciencia de sus convicciones y del medio histórico en que se actúa, es elevar su nivel de vida de acuerdo con su tiempo.

En síntesis el Pensamiento Gaitanista centra sus esfuerzos en el cambio de la cultura popular con el fin de lograr la decisión propia del pueblo de emprender la lucha por la toma del poder.

Se puede decir que metódicamente la táctica Gaitanista recoge el postulado Comunero de José Antonio Galán que clama por la unión de oprimidos contra opresores en lo que llamaremos tres momentos determinantes: 1. Despertar la conciencia de la clase popular 2. La toma del partido liberal y 3. La contienda electoral.

Este primer momento esta claramente marcado por una campaña de agitación y denuncia que pretende sumar la mayor cantidad posible de sectores dispersos; evidenciando que los directorios tanto del partido conservador como del partido  liberal actúan bajo intereses propios y no de las mayorías que representan. Así la única garantía de una representatividad del pueblo es su propia participación en estos escenarios.

Al referirse a clase popular se enfatiza que esta no es meramente roja en referencia a los liberales sino que el pueblo esta disperso a causa de quienes deben representarlo y es tarea indelegable su unión para enfrentar a esos que dicen representarlo.

Partiendo de esta distinción entre el pueblo y sus representantes, Gaitán propone la toma del partido liberal por el pueblo y la expulsión de la oligarquía liberal; al mismo tiempo que invita a la clase popular del partido conservador a hacer parte del Movimiento Gaitanista bajo la bandera del partido liberal. Este momento es particularmente decisivo pues en otras palabras es desenmascarar a las oligarquías liberales y conservadoras y obligarlas a asumir su verdadera posición de clase sin esconderse bajo la representatividad del pueblo.

Teniendo un enemigo claramente declarado, a la clase popular no le queda otra alternativa que consolidar su unión y asumir la lucha por el poder como garantía de su propia existencia.

Luego de tener una masa consciente y decidida a la lucha, el siguiente paso del Movimiento Gaitanista es proponer la restauración moral de la república partiendo del criterio que solo con la  toma del poder político se pueden hacer realidad los intereses de las mayorías.

Se emprende la contienda electoral el 16 de marzo de 1947 y Gaitán es proclamado jefe único del partido liberal, luego de que el Movimiento Gaitanista lograra derrotar al oficialismo en las elecciones parlamentarias. Este acontecimiento marca la historia pues con un triunfo casi que seguro Jorge Eliecer Gaitán lograría la presidencia y con esta certeza es que la oligarquía decide asesinar el líder popular.

Claramente el objetivo del Movimiento Gaitanista puede definirse en palabras del mismo Gaitán como derrotar a la oligarquía y devolverle el poder al pueblo, sin embargo siendo justos a su pensamiento se debe difundir y asumir que el objetivo general del Movimiento Gaitanista era la construcción del socialismo como sistema político para la república de Colombia. Pues la combinación de una cultura popular y la toma del poder político es la base de nuevas relaciones sociales y no solamente de reformas económicas o políticas.

La comprensión del pensamiento Gaitanista debe llevarnos a los revolucionarios a trabajar por despertar en el pueblo la pasión como una síntesis de su emoción y razón que permita consolidar en la cultura popular la voluntad de cambio y así retomar el planteamiento de la restauración moral de la república  partiendo del reconocimiento del pueblo como dirigente de los destinos de su nación.

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