La OEA (Organización de Estados Americanos) es un organismo multilateral de Estados creado con el fin de implementar políticas de seguridad, cooperación económica, programas de desarrollo tecnológico, cultural y social. Sin embargo, lejos de ser así su función se ha enfocado en mantener el poderío militar y económico de los EEUU sobre el continente y permitir a las  empresas y capitales transnacionales el usufructo de recursos, bienes y servicios sin retribución equilibrada alguna para los gobiernos y pueblos latinoamericanos.

Con la elección del actual Secretario General Luis Almagro hace poco mas de un año desde la OEA se inicio una campaña intervencionista en contra de la hermana República Bolivariana de  Venezuela usando como caballito de batalla la Carta Democrática y al mismo tiempo el organismo se ha hecho el de la vista gorda ante crisis realmente preocupantes en países como Argentina, Brasil, México, Perú o Colombia.

Almagro pretende revivir el pasado intervencionista de la OEA y en esta ocasión devela los intereses económicos de empresas y corporaciones; en su informe sobre Venezuela presentado el pasado 14 de marzo el cual fue  financiado por la ONG International Crisis Group, controlada por la petrolera Exxon Mobil y el Instituto Americano de la Empresa, que a su vez es auspiciado por otra petrolera con claros intereses en el petroleo venezolano.

Este caso es particularmente preocupante pues con razones infundadas Almagro se atribuye derechos que no tiene y exige la aplicación de la Carta Democrática y expulsión de Venezuela del organismo internacional con el argumento de una "crisis humanitaria" provocada por el gobierno Bolivariano, a quien señala de autoritario y acusa de "impedir elecciones libres que le devuelvan el poder al pueblo". Sus declaraciones carecen de toda validez científica porque utilizan datos de ONGs que están financiadas por el Departamento de Estado de EE.UU, como la organización sin fines de lucro Freedom House cuya sede está en Washington y es el brazo derecho del Departamento de Estado.

Estas apreciaciones no se compadecen con la realidad del continente pues mientras se enfilan los ataques contra Venezuela no se toman acciones del mismo tipo en otros países, es así como en Brasil luego del golpe parlamentario y las medidas del gobierno Temmer que claramente atentan contra el pueblo brasileño no hubo la mas minia señal de alerta por parte de la OEA, igualmente desentendida  de México y las medidas xenófobas del gobierno Trump contra miles de migrantes latinos,  o con la crisis social que provoca los recortes sistemáticos a las políticas sociales que viene realizando el presidente Macri en la Argentina, y que decir de las constantes denuncias de organizaciones sociales y lideres populares  por  el genocidio y el incumplimiento del gobierno colombiano acordados con las organizaciones populares en lucha que pasan sin pena ni gloria por las oficinas de la ONU.

Esto da cuenta de las intenciones de un organismo como la OEA que sobredimensiona o evade  problemáticas dependiendo de quien las genera y en donde ocurran. Seguramente al igual que hace un año las patrañas de Almagro caerán por su propio peso ante el consejo permanente los próximos 10 y 20 de junio. Sin embargo, los pueblos del continente debemos mantenernos en alerta permanente pues el imperialismo norteamericano siempre ha visto en las oligarquías criollas del continente su instrumento de intervención y sabotaje para impedir el desarrollo de los procesos revolucionarios del continente y utilizado a la OEA como instrumento usando funcionarios como marionetas como el caso de Almagro. Lo que hoy sucede en Venezuela no puede aislarse de este análisis pues solo es un frente de la denominada estrategia de normalización de relaciones o la pretendida recolonización del patio trasero.

En ese sentido saludamos con emotividad al conjunto de organizaciones sociales de diferentes países que en la semana anterior se solidarizaron con el gobierno y el pueblo de Venezuela defendiendo el derecho de los pueblos a su soberanía y autodeterminación.

Reafirmamos la importancia de fortalecer la unidad latinoamericana y su posición soberana de ser zona de paz. es urgente que todos los pueblos nos unamos en la lucha contra el neoliberalismo y la imposición imperialista pues solo así lograremos dar pasos irreversibles en esta lucha que es de largo aliento.

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