La educación en Colombia atraviesa una profunda crisis estructural que cada año se agudiza más. Un modelo de financiación precario, falta de liderazgo a nivel del sistema educativo y una rampante corrupción tiene a la mayoría de jóvenes sin acceso digno a este derecho fundamental.

La educación pos-secundaria vive especialmente su crisis financiera, y ahora también se encuentra en la zozobra y la incertidumbre ante la posibilidad de que el gobierno nacional transforme el Sistema de Educación Superior en un Sistema Nacional de Educación Terciaria (SNET) a través de las facultades especiales legislativas "fast track" que se generaron como consecuencia de los Acuerdos de la Habana.

El problema de forma está en que Santos pretende imponer el SNET usando las facultades especiales del "fast track" vendiendo que este tipo de reformas son un requisito para la paz cuando realmente se trata de reformas impuestas como obligatorias por organismos como la OCDE de claro sello imperialista.

El problema de liderazgo está en que el Ministerio de Educación y el Ministerio del Trabajo construyen una propuesta de SNET que nadie conoció ni tuvo oportunidad de discutir. Nadie pidió esa reforma, ni mucho menos nadie la conoce, tanto así que ni siquiera los rectores de las universidades la comprenden suficientemente.

El problema académico está en que el SNET pretende generar movilidad estudiantil no solo entre instituciones sino también profundizar la movilidad entre niveles educativos buscando fortalecer la educación técnica y tecnológica en detrimento de la educación profesional universitaria como la conocemos hoy. Lo que buscan es meter a todo el mundo en el sistema de los ciclos propedéuticos que empieza a funcionar en las ingenierías haciendo parecer que la única diferencia entre la formación profesional y la técnica es el número de créditos que un estudiante cursa o sea el tiempo que dura estudiando. Este interés rompe con los fundamentos básicos de la educación ya que la formación técnica que es buena para adquirir unas habilidades no se compara con la formación profesional de un contenido y enfoque distinto. La formación técnica no es una parte de la formación profesional, son dos formas distintas de acercarse al conocimiento, de hecho, la formación técnica no abre las puertas a la producción de conocimiento e investigación, simplemente prepara mano de obra calificada para cumplir tareas.

Es indudable que la formación técnica cumple un papel importante y le abre oportunidades a muchos jóvenes para encontrar empleos, pero lo que es inaceptable es que se quiera equiparar dos tipos de formación que son distintos en detrimento de la educación profesional que al igual que la técnica es fundamental para el buen vivir de la nación y el pueblo. Si hoy los jóvenes que se gradúan como profesionales encuentran muy pocas o muy malas opciones de trabajo, ¿qué futuro laboral les espera a las generaciones venideras si solamente van a poder acceder a la formación técnica?

El problema fiscal de la reforma está en que ante la crisis financiera del sector educación, el gobierno está buscando la reducción de la oferta de formación profesional y aumentar el apoyo con recursos a la formación técnica pues ésta última es mucho más barata.

En síntesis, la crisis de las finanzas públicas tan severamente golpeadas por la corrupción, la terminan pagando los jóvenes que ven reducidas sus posibilidades de acceder a educación profesional porque al gobierno le parece muy costosa.

El problema laboral productivo está en que el SNET y su énfasis en la educación "para el trabajo" está motivado también por un interés corporativo de disponer de mano de obra barata y especializada en labores de bajo valor estratégico, de rápida formación (programas de pocos semestres) y que gradúe gente que demande bajos salarios. Es decir, educación de bajo costo, rápida y para formar obreros sumisos, más fácilmente reemplazables y más baratos.

Esta es la realidad tan problemática de la reforma al SNET que debemos recordar hace parte del Plan Nacional de Desarrollo de Santos II, plan bautizado bajo el nombre "Paz, Educación, Equidad." Vale la pena preguntar: ¿cuál educación si la están acabando más, cuál equidad si el pueblo se empobrece cada vez  más y cuál paz con este tipo de imposiciones? Corresponde a la sociedad, las comunidades educativas y los jóvenes levantar la voz y las banderas de la lucha para dejar bien en claro:

Que el SNET como lo propone el gobierno no soluciona los problemas de la educación pos- secundaria en el país;

Que el sistema educativo necesita recursos para funcionar y crecer en cobertura, calidad, bienestar, investigación, etc;

Que no se tolerará que se manosee el Acuerdo de Paz con las FARC abusando de él para pasar de agache reformas como esta que no tienen nada que ver con lo pactado en La Habana;

Que es obligatorio un debate público, amplio, profundo y serio para diagnosticar y proponer soluciones a la crisis educativa.

A la oligarquía hay que plantarle que sus hijos no son los únicos con el derecho de nacimiento a educarse en las mejores universidades del país y con acceso al conocimiento. Dejar por fuera de la oportunidad de educarse a los jóvenes afro, a las mujeres jóvenes que luchan por su subsistencia y la de sus hijos e hijas, a los jóvenes indígenas, a los jóvenes campesinos y de las barriadas populares, dejar por fuera de la educación profesional a las grandes mayorías de jóvenes empobrecidos del país será tomado como una odiosa señal de egoísmo y segregación, y por tanto será una señal que no ayude a la construcción de un clima de confianza en la paz.

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