Este mes de marzo, el escándalo de Odebrecht completa 3 años de estar en los titulares de la prensa mundial.

El escándalo comenzó por las coimas que pagó a la estatal petrolera Petrobrás y ahora la clasifican como "la multinacional de los sobornos"; investigada en 15 países, su juicio se convierte en el más grande, hecho por este delito, contra una empresa en el mundo.

Si todas empresas pagan sobornos para comprar a políticos y burócratas, ¿por qué los reflectores mediáticos apuntan a esta gran empresa brasileña?

Si todas la empresas, de todo el mundo, se hacen "amigas del rey" para acumular capital y poder, ¿en qué marca la diferencia, esta empresa brasileña?

En un mundo globalizado de capital transnacionalizado, en que cada vez menos el capital tiene una identidad nacional, ¿cuáles operaciones de Odebrecht provocaron la ira del emperador y llevaron a que la enviara al fondo de los infiernos?

 

El oficio más antiguo

Soros el conocido financista, sostiene que "siempre hay alguien que paga, y los negocios internacionales suelen ser la principal fuente de corrupción".

No existe una sola empresa en el mundo, que no consiga licitaciones públicas, por medio de ofrecer sobornos y hacer contratos sobrefacturados.

Cómo negar que el sistema político se lubrica con el dinero de las grandes empresas, con el que financian a los políticos, para que estos cuando llegan al gobierno, se los retribuyan con contratos del Estado y con préstamos públicos de bajos intereses. Esta simbiosis coloca al aparato estatal al servicio de los intereses de una elite súper millonaria, y no del conjunto de la sociedad; de aquí nace la actual crisis de democracia, que azota a todo el mundo.

Es tan antigua esta práctica corruptora, que hay que calificar como una falsa noticia de la historia, aquella que dice que "la prostitución es el oficio más antiguo de la humanidad".

 

Lucrarse de todos los reyes

Fundada en el nordeste brasileño en 1944, Odebrecht siempre medró con cada gobierno de turno, fuera democrático o dictatorial, por igual.

Durante la dictadura de Geisel (1974-1979) dio un gran salto de crecimiento, que le permitió abrir operaciones internacionales en 1979 en Perú, y en Angola en 1984.

Su apogeo llegó con el gobierno de Lula (2003-2010), y con la siguiente presidencia de Dilma Rousseff, ambas hechas a nombre del Partido de los Trabajadores (PT). Cuando se convirtió en la primera empresa latinoamericana con negocios en 27 países; multiplicando por seis su facturación, que pasó de 7.700 millones de dólares en 2003, a 45.751 en 2014.

En Brasil, "un informe sobre las elecciones 2006, reveló que las empresas recibieron entre 14 y 39 veces el valor donado a los partidos, en contratos con el poder público" [1]. Por esto, el escándalo cubre al 20 por ciento de los integrantes del Congreso, y a más de 20 partidos brasileños, como el PSDB y el PT; salpica al mismo presidente Temer, quien ha sido involucrado 45 veces en las confesiones hechas por 77 ejecutivos de Odebrecht -sobre el funcionamiento del Departamento de sobornos-, quienes delataron a cambio de beneficios judiciales.

Los jueces brasileños entregaron los expedientes de este caso al Departamento de Justicia de Estados Unidos, quien en diciembre de 2016, inició su campaña pública de denuncia contra los 2.300 millones de dólares de sobornos entregados por Odebrecht en 10 países latinoamericanos (Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, Guatemala, México, Panamá, Perú, República Dominicana y Venezuela) y 2 de África (Angola y Mozambique) [2].

Odebrecht desde 2004, recibió el 70 por ciento de los fondos, que el banco estatal BNDES, destina para promover negocios en el exterior de empresas brasileñas [3]. Es obvio que esta asociación entre la empresa y el PT, despierta temores en Washington, ahora que el ex presidente Lula es uno de los favoritos, para ganar las siguientes elecciones presidenciales. Por lo que esta sería la primera causa del ataque que le hacen los EEUU a esta empresa.

A los EEUU también les molesta la expansión internacional de Odebrecht, que se verá frenada por los controles que en el futuro recaerán sobre ella, mermándole la posibilidad de competir de igual a igual, con empresas de otras partes del mundo.

 

La ira imperial

Brasil junto a otras naciones suramericanas desde inicios de este siglo, han liderado la consolidación de un bloque regional soberanista y autodeterminado, que entre otros avances, ha logrado estructurar una doctrina de seguridad propia, por fuera de la tutela de los EEUU.

Washington considera un obstáculo para sus pretensiones imperialistas, que se vuelva realidad la Estrategia Nacional de Defensa, aprobada por Lula en 2007, cuyos propósitos principales son:

"La protección de la Amazonía, estableciendo una segunda base naval en la desembocadura del Amazonas, y la defensa de los yacimientos de petróleo en la plataforma marítima (pre-sal), las mayores reservas encontradas en el mundo en décadas" [1].

Para lo cual, Brasil convino con Francia un plan de construcción de navíos, incluyendo varios de propulsión nuclear. Proyectos en los que Odebrecht tiene un rol principal.

Estos planes de defensa propios de la soberanía de los países -en Brasil como en todas partes-, integran a los complejos industriales militares con  empresas privadas. Entonces, ¿qué causa la ira de los EEUU?

La ira la comparte la derecha brasileña con Washington, porque ambos se han opuesto desde siempre a que Brasil adelante proyectos de defensa, que usen energía nuclear.

<defesaneet.com.br>, una de las principales páginas militares del país, señala que existe un interés geopolítico por impedir que Brasil desarrolle sus capacidades de defensa.

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Notas.

[1] Raúl Zibechi. "Odebrecht es la clave del complejo industrial-militar brasileño". Sputnik Mundo. 24.02.2017.

[2] Análisis de Mario Osava, editado por Estrella Gutiérrez. "Corrupción desmorona un imperio: el brasileño de Odebrecht". International Press Service (IPS). 14.02.2017.

[3] Agnese Marra. "Odebrecht, el imperio de los sobornos". Contexto y Acción  <http://ctxt.es>. 02.02.2017.

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