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Argentina por el Sendero de la Resistencia Popular y Nacional

Escrito por Marta Tovar / Frente Internacional Milton Hernández

Argentina tiene una superficie de 2.791.810 km2. Es el segundo país más grande de sur América, cuarto en el continente americano y octavo en extensión del globo terráqueo. La superficie de la Antártida argentina es de 969.464 kilómetros cuadrados que se constituyen en la mayor reserva de agua dulce congelada del mundo. Las Malvinas, símbolo de la lucha soberana del pueblo argentino, fue convertida en una súper base militar de la OTAN que mide 11.410 kilómetros cuadrados.

 

Comienza el andar

La población del actual territorio argentino se inició hace 11 mil años. A la llegada de los invasores europeos a principios del siglo XVI sumaba unos 330.000 habitantes, agrupados en una veintena de comunidades o pueblos étnicos. Hoy tiene una población estimada en 44 millones. La palabra argentina viene del latín argentum (plata). El primer historiador nativo Ruy Díaz Guzmán 1612, nombró el territorio como tierra argentina (tierra de plata).

La tierra de Gardel, Perón, Maradona, desde sus inicios originarios hasta la actualidad, ha bregado por los vericuetos de la historia, transitando espinosos caminos económicos y sociales, buscando instalarse en el puerto seguro del buen vivir.

 

El ejemplo de sus mejores hijas e hijos

El valeroso pueblo argentino, noble cuna de héroes y mártires, es digno ejemplo de resistencia heroica nuestroamericana y del mundo. Ha confrontado con valentía sin par al imperialismo y la oligarquía servil que le gobierna hoy luego de un tiempo de gobiernos progresistas.

Ese glorioso y digno pueblo con su enorme corazón rojo y a la izquierda, marcha con las ideas de los nativos que combatieron al invasor español, con las ideas de José de San Martín, con el rostro joven rebelde y libertario de Evita, con el heroísmo y el humanismo del artista de la revolución, el Che. Camina de la mano de los treinta mil desaparecidos, de los cientos de miles torturados y asesinados por la dictadura militar, y lucha con la tenacidad e inclaudicabilidad de las madres y abuelas de la plaza de mayo.

 

El poder popular y el ascenso de gobiernos progresistas

La insurrección popular del 19 y 20 de Diciembre del 2001, conocida como Argentinazo. expresó el rechazo a las políticas neoliberales que empobrecieron a la población, cuestionando la democracia acomodada al interés oligárquico, y encarnando el derecho a la desobediencia civil frente al orden que implantaron a sangre y fuego las políticas capitalistas privatizadoras. El pueblo con su fuerza derribó en línea a cinco presidente neoliberales.

La llegada de Néstor Kirchner al gobierno, desprivatizó y nacionalizó algunos de los factores económicos estratégicos como el petróleo y la aviación comercial, logrando en el país un inusitado avance económico, que cuenta en la actualidad con cantidades de recursos naturales en agricultura y energía. En este corto tiempo progresista siguió siendo líder en producción de alimentos, con industrias de gran escala en los sectores de agricultura y ganadería vacuna.

La economía tuvo un crecimiento significativo durante la última década y el país invirtió fuertemente en salud y educación, áreas a las que destinó el 7% y el 6% del PIB, respectivamente. Se sostuvo, entre las primeras 20 economías del planeta haciendo parte del G20.

Argentina se esforzó en la región, por reducir la pobreza e impulsar el bienestar y la justicia social en su población, entre los años 2004 y 2008. Los ingresos del 40% de la población más vulnerable crecieron a una tasa anual del 11,8%, más rápido que el crecimiento promedio del 7,6% en América Latina. Con grandes esfuerzos y voluntad política mantuvo una tónica de inversión social hasta el 2015.

Un logro de los más importantes fue haber recuperado la mirada estratégica, perdida en la convulsiva noche dictatorial neoliberal. Esa mirada estratégica fue portadora de una conciencia de integración latinoamericana lograda en este siglo XXI y en unidad con los gobiernos de Brasil y Venezuela propiciaron la derrota del ALCA en el Mar de la Plata en el año 2005.

Y esa oleada gaucha, con aroma a mate, organizada en el movimiento social, es a la que los métodos de represión cruelmente bestiales no pudieron quebrar. Se mantuvo su ADN de rebeldía que en la calle y en todos los escenarios de la patria,  ha resistido la salvaje hora del capitalismo del desastre.

 

Una piedra en el camino

Con la derrota electoral del Frente Para la Victoria en diciembre del 2015, ascendió a la conducción de la Argentina el ultra derechista Mauricio Macri, a nombre de política de cambio. Desde este momento se posesionó en la Casa Rosada un gobierno que actúa de facto e ignora al Congreso, gobierna por decretos, violando leyes y constitución, con despidos masivos y persecución política. En un plan trazado desde los Estados Unidos se busca afanosamente desaparecer de la escena nacional y mundial a dirigentes alternativos representativos de la política, la cultura, el periodismo, la ciencia, el trabajo; entre ellos a Cristina Fernández.

Este es el gobierno de las corporaciones manejadas por el poder hegemónico que pretende enraizar la unipolaridad, con el apoyo absoluto de los monopolios privados de comunicación, entre los cuales se destaca El clarín, La Nación, Papel prensa, TN, Perfil Papel; instrumentos contundentes para el control social y para alienar a las juventudes. Un tsunami neoliberal quiere arrasar y desandar las condiciones de vida digna de los gauchos. Macri ya endeudó al país, pagó servilmente la usura de los fondos buitres, ha pedido bases militares gringas y está cortando de tajo la integración sur.

 

Del tropezón al fogón de calle

Con este tropiezo argentino y el descalabro de Brasil y Paraguay, se pretende abortar el momento estelar que vive Nuestra América, pero desde el inicio del mandato de Mauricio Macri, la resistencia popular se activó, sigue y se multiplica. La toma de conciencia por miles de argentinos avanza puliendo las nuevas hegemonías que han surgido de sus raíces insurgentes, el poder popular se expresa y está de pie en las calles, en las fábricas y centros de trabajo, en los espacios de estudios, en el campo y en la territorialidad social que enfrenta con el ingenio y la creatividad que tienen los de abajo.

Un enemigo natural de los planes oligárquicos imperialistas en Argentina es el proyecto de nación de los pueblos originarios, ancestrales, asentados sobre riquezas naturales que necesita el imperio para gestionar sus crisis. La acción del gobierno va en la dirección de criminalizar a los pueblos Mapuches y otros, deteniendo, encarcelando y reprimiendo duramente. La detención de la dirigente Indígena Milagro Salas, que ha suscitado la solidaridad mundial, va en ese camino.

Los tarifazos y demás medidas antisociales y antipopulares van siendo cuestionadas en la movilización, a la que todavía le falta alcanzar el umbral del levantamiento del 2001, aquel que permitió abrir la senda de un gobierno progresista. La unidad popular y de las fuerzas democráticas por lo tanto es un imperativo. La derrota electoral de diciembre del 2015 y la resistencia del pueblo argentino actualizan la lucha por un gobierno que asuma como oportunidad la recuperación de luchas profundas por el proyecto de soberanía y nueva nación.

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