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Se enrarece el clima

Escrito por Alejandro Rafael Rángel

 

El país “necesita todas las formas de energía estadounidense disponible”

o “estará en grave riesgo de caídas y apagones”.

Donald Trump

 

Lo hemos dicho en varias ocasiones, nunca antes había estado tan amenazada la humanidad como en estos tiempos, donde la turbulencia del imperio, las amenazas globales y sus nuevos agenciadores ciernen sobre la tierra una estela de desesperanza e incertidumbre por la vida.

Dos grandes de nuestra historia, los Comandantes Fidel y Chávez no se equivocaron en sus pronósticos y valoraciones, sobre lo que se le venía al mundo por cuenta de quienes a costa de sus intereses pretenden sacrificar la existencia de la especie humana, para sostener lo insostenible del sistema imperante.

En diciembre del 2015 en París se produjo un Acuerdo histórico firmado por 195 países del mundo, para combatir los efectos del cambio climático; no obstante pese a la urgencia de tomar medidas por parte de los países desarrollados, en este campo no deja de sorprender el anuncio hecho por Donald Trump, sobre la salida de Estados Unidos del Acuerdo, lo que produjo el rechazo de la comunidad internacional.

La decisión de Trump no solo es inconsistente, sino que va en contra de las obligaciones del mismo gobierno estadounidense en materia de derechos humanos y con todos los afectados por el fenómeno.

«Estados Unidos cesará toda implementación del Acuerdo de París y las pesadas cargas financieras y económicas impuestas», dijo Trump durante una ceremonia en los jardines de la Casa Blanca. Trump aseguró que el Acuerdo es «desventajoso» para Washington. Añadió que los beneficios de su cumplimiento serán mayores, para otros países que para los trabajadores norteamericanos.

La imprevisibilidad de Trump lo hace más peligroso, así como su carrera en el escalamiento hacia nuevos y profundos conflictos bélicos, que puedan producirse en la actual administración norteamericana. Nada justifica la actitud gringa contra la voluntad de los pueblos y naciones del mundo.

La Unión Europea se ha movilizado para paliar la situación producida por el retiro de Estados Unidos del Acuerdo, también China el gigante de Asia, ha manifestado que cumplirá con su responsabilidad y que no se siente sola en este compromiso con la humanidad.  Más allá de la actitud de Trump y su antecesor, los cuales han quedado descalificados en su política, esta acción estadounidense expresa la naturaleza del imperialismo y sus trasnacionales; más allá de todo esto, lo que está en entredicho es lo incierto del destino de la humanidad.

Es tan alta la incomprensión sobre la magnitud de la amenaza global contra la humanidad, por parte de la administración Trump, que han calificado el problema del cambio climático como “un cuento chino para afectar la economía norteamericana”.

Los interrogantes que surgen en medio de este necesario debate en defensa de la humanidad son: ¿Seguirá Estados Unidos contaminando y depredando el planeta, como lo ha hecho durante dos siglos?, ¿ continuará EEUU señalando a China como uno de los mayores contaminantes, sin reconocer que las empresas norteamericanas radicadas allá, son las que profundizan el efecto invernadero, a costa de fabricar productos para venderlos en suelo estadounidense?

La carrera contra la vida aumenta, la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París es sólo la antesala de lo que promueve un imperialismo, apuntalado por un presidente sumido en la ignorancia y en su carrera por la guerra, que en América llama, una nueva “primavera latina”.

A los pueblos nos queda el propósito de Cambiar el sistema para poder mejorar el clima.

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