Lo que puedo decir para finalizar, es que fue una búsqueda precisa, como pueblo buscamos armas y defendernos de los ricos, que ya veían en nosotros un enemigo y la guerrilla nos buscaba para afianzar su proyecto revolucionario. Ahí entendimos que esta es una lucha nacional, mundial incluso y que también era un largo camino, que aún hoy estamos descubriendo.

Que grato es vivir con tanta intensidad, y cada momento histórico tiene su justa medida, jamás me arrepiento de los errores que se cometieron, porque nos enseñaron, en la universidad de la vida se ha aprendido mucho y eso implica que cada día sigamos buscando caminos que vayan en la misma dirección de los sueños de nuestro pueblo.

En el año 90, los campesinos hacen un paro, el enemigo lo asocia como trabajo de la guerrilla, se pierde el trabajo tan bonito que traía y yo pierdo la legalidad, las cosas cambian de color, la represión como siempre criminal, hubo heridos, muertos, desaparecidos, detenidos, simplemente por el derecho a reclamar que les resuelvan un cúmulo de necesidades ignoradas por el gobierno, como arreglo de carreteras, de caminos para poder sacar sus productos, mejoras en la educación que no es educación, sino adiestramiento que reproduce la misma mediocridad que nada sirve al campesino, que lo sepulta en su subdesarrollo y que solo le sirve para que ande detrás del sistema.

La historia de los campesinos siempre esta marcada en Colombia por el olvido, la humillación, el sometimiento a la ignorancia y, cuando reclama le cae la represión encima como apagando un incendio, le viene la tortura, el desalojo y el despojo de sus tierras dándoselas a los paramilitares.

Antes las garroteras se las daba el ejército y hoy han cambiado de táctica, ya la guerra sucia no la hace el ejército solo, aunque para el ascenso de algún militar están a la mano los falsos positivos, pero crearon para hacer efectiva la guerra sucia, en amangualamiento con los militares los famosos paramilitares. Y no aparece quien responda por los crímenes, no hay ni pueblo ni familia en Colombia que no haya sido mordido por esta víbora.

A pesar del terror de los años 70, para acá ha habido un auge de masas con paros como el del 77, marchas campesinas, paro de obreros, huelgas de estudiantes, paros de maestros, aunque el olor es de sangre en nuestra patria, también podemos decir con mucho orgullo que el olor de la unidad pueblo y guerrilla será la fuerza de la libertad de nuestra amada Colombia.

Es verdad que es mucha el agua que ha pasado por debajo de los puentes, y muchos los días soleados que ha registrado esta curtida piel, los días en la guerrilla han sido mi razón de ser, uno generalmente cuando le preguntan dice lo que se acuerda, pero si de pronto queda alguna duda con toda confianza, pregunten que yo no me asusto.

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