youtube.com/1964eln,
@eln_voces

vocesdecolombia@eln-voces.com
tu_voz@eln-voces.com

“Ésta es una Democracia de Mentira”

Escrito por Equipo Comunicaciones de la Delegación de Paz del ELN

CON EL ACUERDO DEL CESE BILATERAL, PACTADO EL 23 DE JUNIO ENTRE SANTOS Y LAS FARC, ¿CUÁNTO SE ACERCA EL FIN DE GUERRA EN COLOMBIA?

Pablo Marín: El fin de la guerra en Colombia se acerca cuando el gobierno de turno, en este caso el de Juan Manuel Santos Calderón, muestren voluntad hacia los cambios estructurales del país. La frase que dijo el presidente Santos es muy cierta: “termina la confrontación con las FARC”... y este mismo día se fortalecían las luchas sociales donde el Estado reprimía al pueblo, que estaba reclamando sus derechos y exigiendo cambios políticos, cambios sobre el respeto a los derechos humanos y donde exigían bienestar social, que el Estado se ha negado a que el pueblo tenga derechos.

No podemos nosotros ir a decir que con un proceso de paz con una guerrilla, ya se acabó la guerra, ya se acabó la lucha; porque los movimientos sociales no van a permitir que -así nosotros como insurgencia hagamos acuerdos sin participación de la sociedad-, sean obligados a someterse a lo que ellos no pueden, por razones lógicas de lo que les corresponde.

Los Estados y los gobiernos deben darle al pueblo -quien es el propio dueño de la vida y de los recursos naturales de un pueblo-, que no pueden permitirse que estén en manos de unos pocos, dentro de la represión del capital, que es lo que hasta hoy hemos vivido como colombianos, y es la razón por la que nosotros estamos luchando como insurgencia, para el derecho del pueblo y para la revolución colombiana.

 

52 AÑOS DESPUÉS DE HABER NACIDO EL ELN, ¿SIGUEN CONSIDERANDO VÁLIDA LA LUCHA ARMADA?

Nicolás Rodríguez. Así es. Sigue siendo válida la consigna del sacerdote Camilo Torres Restrepo, cuando dijo que “las vías legales para ascender al poder están cerradas”. Hoy podemos ver esto traslucido en tres asuntos, a manera de ejemplo:

El primero, la actitud violenta contra las luchas populares de manera que son altamente reprimidas, pero además no logran trascender, porque lo que se hace y lo que se acuerde, el gobierno o los gobiernos lo anulan, lo opacan o lo desconocen en la práctica.

En segundo lugar, está el fenómeno del paramilitarismo, así hoy digan que “no existe”. Existe a plenitud y es un chantaje para la oposición, de manera que ese es el otro fenómeno.

Y el tercero, el sistema electoral colombiano, es un sistema como se dice popularmente en Colombia, con “la ley del embudo”: lo ancho para las oligarquías, porque gozan de todas las garantías para el desarrollo de sus actividades electorales, y lo estrecho para la izquierda, quien nunca logra ascender porque este sistema es amarrado y clientelista.

Pero esos son apenas tres ejemplos. La realidad es que en Colombia hay un sistema de dominación amarrado, hay un sistema constreñido que no le permite a la izquierda –y como dijo Camilo, a la clase popular-, ascender, porque la democracia es más una democracia de mentira, que una democracia real. Esa es la realidad y por eso las condiciones de hoy siguen siendo las mismas, que motivaron la lucha armada revolucionaria, por las cuales se alzó en armas el Ejército de Liberación Nacional.

 

¿NEGOCIAR UNA SALIDA POLÍTICA AL CONFLICTO ES PROPONER UN PACTO SOCIAL, ¿CON ESTA DECISIÓN DEJARÍAN A UN LADO LA LUCHA DE CLASES?

Pablo Beltrán. Esto de la lucha de clases, no sólo es un invento de Carlos Marx. No hace mucho un multimillonario –creo que se llama Warren Buffet–, dijo que “esta es una guerra de clases y (que ellos) la estaban ganando”. Esa es una idea que tienen los multimillonarios, de cómo son las cosas en este mundo; ¿qué nos corresponde a los pueblos?: enfrentar esto, resistir esto.

Cuando en Colombia decimos de paz, reconciliación, salida política, estamos diciendo: van a permanecer las diferencias de clase, va a permanecer el conflicto, pero intentemos resolverlo de una manera no violenta. De ahí la consigna –y esto quedó escrito en los Acuerdos del 30 de marzo-: “Vamos a sacar la violencia de la política”. De nuestra parte esa es la disposición que tenemos. La del gobierno está interrogada. Siguen habiendo asesinatos y persecución de líderes sociales, de derechos humanos, ambientalistas.

En la protesta social reciente, hubo tres indígenas muertos, cientos de detenidos y apaleados. Entonces, esa voluntad de que logremos cierta conciliación, o como se dice, una reconciliación de la familia colombiana, necesita de dos partes: el régimen-la oligarquía y el pueblo. Si cada uno queremos es posible. Y si no, pues esto va a seguir. Nuestra disposición al sentarnos a la Mesa es buscarle esa salida política al conflicto.

 

EL GOBIERNO NO QUIERE ABRIR LA FASE PÚBLICA DE NEGOCIACIONES Y TIENE CONGELADA LA MESA. ¿EL ELN VA A SEGUIR INSISTIENDO EN LA BÚSQUEDA DE LA PAZ?

Pablo Marín. El Ejército de Liberación Nacional, desde que nació, lucha por la paz. Y en este gobierno del presidente Juan Manuel Santos, quien ha planteado la búsqueda de la paz para Colombia, nuestra Organización, en el Quinto Congreso del 2015, estableció los caminos y orientó las directrices, para los diálogos con el presidente Juan Manuel Santos. Ha sido él quien ha suspendido los acuerdos, que están establecidos dentro de la fase exploratoria, y nos ha condicionado con unas definiciones unilaterales, que no están dentro de los Acuerdos de la Agenda.

Nuestra Organización, en cabeza del Comando Central, ha estado, está y estará en la búsqueda de la paz; y, dentro de los diálogos que corresponden con un Estado o el gobierno que lo dirija, y que permita los procesos naturales, de un proceso de diálogos hacia la paz.

 

¿CUÁLES SON LOS PARECIDOS Y LAS DIFERENCIAS, ENTRE EL DIÁLOGO QUE HACEN LAS FARC Y EL DEL ELN?

Nicolás Rodríguez. Nosotros hemos dicho, que respetamos el proceso de paz que desarrollan los compañeros de las FARC con el gobierno; los compañeros son soberanos para encontrar o para caminar por el proceso que ellos consideren. Pero si hay que decir, que el proceso que considera el ELN, acertado o correcto, para dialogar con el gobierno en búsqueda de la paz, tiene importantes diferencias. Yo señalaría una, creo que es de las más importantes. Nosotros concebimos que en un proceso de paz auténtico en Colombia, no puede estar ausente la sociedad colombiana. Por el contrario; la sociedad, sobre todo, la excluida del poder, debe ser protagónica en un proceso de paz.

Es la sociedad quien ha tenido que vivir el conflicto, lo ha padecido, padece la guerra. Pero además nosotros no tenemos el derecho a decidir por ella. Son los pueblos los que hacen la historia. Son los pueblos quienes producen los grandes cambios y son ellos los que tienen que ser protagónicos en los cambios. De manera que la paz, como un asunto nodal de la vida colombiana y del futuro en Colombia, requiere la participación protagónica de la sociedad. Nosotros le apostamos a eso. Si no es así, para nosotros, el proceso de paz no llega a ninguna parte.

Nosotros no estamos dispuestos a aceptar un proceso donde la sociedad sea excluida, y cuando hablamos de la sociedad, nos referimos a las víctimas, a los millones de pobladores que viven en las zonas de conflicto, a las grandes barriadas populares de las ciudades, a la gente exiliada, que lo hace por la guerra, y así sucesivamente.

Además, nosotros tenemos una Agenda, pero en esa Agenda es trasversal en su contenido la participación de la sociedad; porque sin ella, nosotros no vemos garantías de éxito. Es decir, el triunfo del proceso de paz, y el triunfo de la paz en Colombia, lo logran los colombianos y las colombianas de esta sociedad, sobre todo la excluida, y sino, no es posible alcanzarla. Para nosotros, ésta es una de las grandes diferencias, con el proceso de los compañeros de las FARC.        

 

¿CÓMO EXPLICA QUE EN ESTE 52 ANIVERSARIO DE SU SURGIMIENTO, EL ELN PARTICIPA EN UN PROCESO DE SOLUCIÓN POLÍTICA AL CONFLICTO? ¿DÓNDE QUEDA EL DERECHO A LA REBELIÓN?

Pablo Beltrán. Sentarnos en una Mesa de diálogo con el gobierno del presidente Santos es la muestra de que queremos buscar esa salida no violenta. Y cuando se leyó el Acuerdo de Agenda en Caracas, el 30 de marzo, esa es la demostración de que tenemos la voluntad de buscar una solución pactada, entre las dos Partes. Eso puede funcionar y no puede funcionar.

¿Por qué no puede funcionar? Porque después que Usted firma cosas, hay que implementarlas, hay que concretarlas. Entonces, de nada sirve... por ejemplo, los compañeros de las FARC acaban de hacer un acuerdo muy importante de cese bilateral y después vendrá un acuerdo final; pero si la implementación es tacaña y es mezquina de parte del régimen, pues los compañeros van a estar defraudados, y muchos van a decir, “nos incumplieron”. Entonces, que esto se lleve a la práctica de una solución política, depende si de que se escriban acuerdos, pero ante todo depende de hechos, de cambios y de transformaciones. Si eso no ocurre en Colombia, los meros papeles firmados no nos van a resolver el problema.

Si el gobierno, el régimen y las clases dominantes cumplen, todo este proceso de solución política avanzará; pero si incumplen, pues necesariamente el pueblo otra vez va a tener una resistencia armada. Ahora tiene una resistencia con la protesta social y la va a seguir teniendo porque el conflicto va a seguir. Entonces, a lo que aspiramos es que el conflicto lo resolvamos de una manera no violenta; y si, se logran llevar a la práctica los pactos que estamos buscando, pues ya no habrá necesidad del alzamiento armado. Pero si eso no se lleva a la práctica -esas transformaciones y esos cambios-, pues la rebelión seguirá estando al orden del día.

Nosotros insistimos mucho en una consigna: vamos a seguir puliendo, a seguir desarrollando “una cultura de paz basada en la resistencia”. Que significa: si el régimen, las clases dominantes se disponen a ceder en sus privilegios y a que haya una redistribución, no solamente de la riqueza sino del poder, por supuesto que se le quita la base a la resistencia armada. Pero si ellos se siguen atrincherando en unas “líneas rojas” y dicen: “esto no me lo cambien y esto no me lo toquen”, quiere decir que están sembrando la semilla de nuevas resistencias, no solamente de la protesta social, sino de resistencia y alzamiento armado.  

Categoría: