Editorial semanal de la Revista Insurrección

En la medida en que los asuntos más importantes de un proceso para buscar la paz, sean por la vía de la imposición, la posibilidad real de ella será más lejana y difícil de concretar.

El gobierno de Santos está desesperado, al igual que el resto de gobiernos, que basaron sus economías en la exportación de materias primas, porque siguen cayendo sus precios y su demanda, ante la crisis de los países industrializados y de los llamados países emergentes.

Para lanzar la versión 2.0 del Plan Colombia, fue necesario montar el espectáculo del 4 de febrero en la capital de los Estados Unidos, donde se reunieron el Presidente Obama, el Presidente Santos, más expresidentes y burócratas, para brindar por el Nuevo siglo americano.

Nuestra Delegación para el diálogo está preparada desde noviembre pasado, para acudir al Ciclo donde debe darse por concluida la Fase confidencial de estas conversaciones y dar inicio a su Fase pública.

El próximo 4 de febrero, en Washington se reúnen el presidente de los Estados Unidos Barack Obama, el presidente Juan Manuel Santos y los expresidentes Alvaro Uribe y Andrés Pastrana, con el propósito de conmemorar los 15 años de la implementación del Plan Colombia.

Primero llegó el Papa bueno, recordado como Juan XXIII, quien alzó la voz por la dignidad humana y convocó a todos a luchar por ella, incluidos los revolucionarios socialistas. Enseguida, surgió Camilo cargado de amor al prójimo, de una visión crítica nacida en las ciencias sociales, y de compromiso con la lucha por el poder para las mayorías.

Dicen que el Presidente Santos es economista. Su escuela de pensamiento económico es neoliberal, por supuesto. Como es sabido, los neoliberales privatizan la propiedad pública, sobre todo en los sectores económicos estratégicos.