Editorial semanal de la Revista Insurrección

Nada de lo dicho a la opinión pública por el ex presidente Álvaro Uribe Vélez ha estado exento de remisiones a la acusación de impunidad. Con el estribillo “paz sin impunidad”, Uribe Vélez y sus seguidores rechazan la negociación y el diálogo para alcanzar la paz de Colombia. Sus declaraciones se fundamentan en que la paz sólo puede ser auténtica si está basada en el sometimiento de la insurgencia y en un tratamiento jurídico ordinario.

En días recientes, el expresidente Álvaro Uribe Vélez, llamó a una “resistencia civil” como mecanismo contra el proceso de negociación entre el gobierno y la insurgencia. Como siempre, a esta declaración le siguió una bien orquestada avalancha mediática de respaldo, del procurador Ordóñez y el Centro Democrático.

La condición que el presidente Santos interpuso al proceso de diálogo con el Ejército de Liberación Nacional, se ha convertido en un impedimento para la paz. Ha dicho que debemos cesar la práctica de las retenciones, porque de lo contrario, no se dará libre curso a la ya anunciada fase pública de negociaciones.

La polifacética y asombrosa vida de Camilo Torres Restrepo, continúa presente en la memoria y la historia de América Latina, como una marca indeleble que señala el camino libertario. Su condición de sacerdote, sociólogo, maestro, dirigente popular y guerrillero, constituye la trascendencia de su obra.

Gracias a las denuncias adelantadas a través de la manifestación cívica, fue suspendida la licencia otorgada a la empresa Hupecol para la explotación petrolera en La Macarena. La Agencia Nacional de Licencias Ambientales -ANLA-, otorgó el permiso asegurando, en voz de su director, Fernando Iregui, que la explotación en La Macarena no ocasionaría daños ambientales, pero esta arbitrariedad fue confrontada por organizaciones sindicales, sociales, ecologistas, académicas y políticas.

El Presidente Santos, sorprendió en días pasados, al referirse a los ataques cada vez más abiertos y agresivos contra la ley de víctimas y restitución de tierras, que vienen levantando sectores oligárquicos seguidores de Uribe y poderes regionales, de conocidos nexos con el paramilitarismo.

En su Congreso Nacional número cinco, que finalizó en diciembre de 2014, el Ejército de Liberación Nacional definió por consenso, continuar desarrollando el proceso de diálogo exploratorio, que se traía con el gobierno del presidente Santos.