Editorial semanal de la Revista Insurrección

El ELN, consciente de la necesidad de que el conjunto de la sociedad participe en las deliberaciones sobre la paz, tal como lo señala el primer punto de la agenda pactada con el Gobierno Nacional, considera que la política minero-energética es de importancia estratégica para el país y que, por consiguiente, merece un amplio debate de la población colombiana.

El 62 por ciento de abstención en la votación del plebiscito deja claro que hay una mayoría, abrumadora de colombianas y colombianos aptos para votar, que no se motivaron para hacerlo, que no fue cobijada por la llamada pedagogía de paz desplegada por el gobierno y los medios de comunicación.

Ante los adversos resultados del plebiscito que dejan claros los obstáculos para el avance de la paz, retomamos las palabras del Sacerdote y Comandante Camilo Torres Restrepo “ya hemos comenzado porque la jornada es larga”.

Así no compartamos varios de los puntos de los acuerdos de La Habana, consideramos que la paz es un camino que apenas empieza y que no se ha completado. El sueño del ELN es contribuir de manera significativa, propiciando una protagónica participación de la sociedad.

Hoy el país se encuentra con gran expectativa, esperando el inicio de la implementación de los Acuerdos de La Habana, sin embargo, es válido interrogarnos por el impacto real de dichos acuerdos en la cotidianidad del pueblo colombiano y es ahí donde nos estrellamos con un sin número de paradojas e incertidumbres.

Al gobierno no le alcanzan los dineros, no sólo por la baja recolección de impuestos, sino ante todo por los excesivos gastos de guerra, el pago de la deuda externa, la enorme burocracia y por la corrupción generalizada que corroe la estructura del Estado.

Uribe Vélez criticó la presidencia de Pastrana (1998-2002) por intentar procesos de paz con las guerrillas. Enseguida en la presidencia de Uribe (2002-2010), éste intentó un diálogo de paz con la insurgencia, con el que Pastrana no estuvo de acuerdo. Ahora ambos se alían para oponerse al proceso de diálogo y negociación.