Editorial semanal de la Revista Insurrección

El Comando Central del ELN, responde con satisfacción la carta que un importante grupo de intelectuales, académicos, y personalidades democráticas, dirigieron el día 09 de Enero del 2017 al ELN y al gobierno colombiano.

Las expectativas de una parte considerable de la sociedad ante la posibilidad de que se abra la Mesa Pública con el ELN, es la demostración que tienen las mayorías, de encontrar una salida política a este conflicto social y armado que no cesa desde cuando fue exterminado el movimiento Gaitanista.

Nos enteramos que el Polo Democrático Alternativo (PDA), acordó aportar al desarrollo del proceso de conversaciones entre el gobierno de Santos y el Ejército de Liberación Nacional; para lo que nombró una  Comisión integrada por los senadores Alexander López y Alberto Castilla, el exministro Carlos Bula, los excongresistas Wilson Borja y Wilson Arias, junto a Jaime Dussán y Gustavo Triana.

Es indiscutible que el 2016 fue un año significativo en la historia colombiana, porque la guerrilla de las FARC firma un acuerdo de dejación de armas y pasan a convertirse en una organización política legal, y, este hecho le permite al presidente Santos obtener el premio Nobel de paz.

En este fin de año, enviamos a toda la sociedad colombiana, en particular a la empobrecida y excluida, nuestro saludo sincero y respetuoso, y a pesar de tantas dificultades, les deseamos un fin de año de alegría y fortaleza, para alcanzar las metas más deseadas en el año nuevo.

A propósito del día internacional de los Derechos Humanos, conmemorado el 10 de Diciembre, el panorama de su violación en el país es desalentador. Un Estado que se compromete en sus discursos a garantizar la vida y la integridad del pensamiento crítico, ha sido incapaz de cumplir en el 2016 estas promesas a las colombianas.

Mientras un brazo de la extrema derecha conspira en el Congreso, en las altas Cortes y desde las grandes empresas de comunicación, en contra de los acuerdos de solución política al conflicto firmados con las FARC; el otro brazo de la ultraderecha militarista incrementa la persecución, contra líderes de la protesta social y de la izquierda legal. Con esta tenaza reaccionaria persiguen ahogar los esfuerzos de paz, que realizan millones de colombianas y colombianos.