Editorial semanal de la Revista Insurrección

Las declaraciones de la ex-subsecretaria de defensa de los Estados Unidos, Mary Beth Long sobre el futuro de las Fuerzas Armadas colombianas los pasados días, dejan una preocupante sensación profundizada por el silencio del presidente Santos sobre el tema.

La oligarquía colombiana que hoy sigue en el poder y los imperialistas norteamericanos, que continúan impidiendo el destino de los pueblos a ser libres, son los responsables de dicho magnicidio. Ellos no han podido borrar de la memoria popular, la presencia del líder que se agiganta en cada lucha por la organización, la unidad ni los esfuerzos para que su legado de lucha por la paz se haga realidad.

La crisis que sufre el sistema judicial, por los sobornos que mueven a los magistrados de la Corte Constitucional, deja al desnudo dos expresiones de la crisis del régimen: primera, las facciones políticas de la clase dominante controlan a los magistrados de las altas Cortes y segunda.

La lucha por la paz en Colombia lleva más de 70 años, se ha configurado como un propósito de los movimientos sociales y políticos de la clase popular, cientos de hombres y mujeres han dado la vida en su nombre. Hoy, el gobierno nacional encabezado por el presidente Juan Manuel Santos ha tomado esa bandera como propia.

La información sobre los procesos de paz es un derecho de todos los colombianos, por eso desde un inicio fuimos claros con el gobierno al expresarle, que no compartíamos la confidencialidad, que él colocaba como condición para iniciar una fase de diálogos exploratorios. Pese a no compartirlo, por el bien de la paz.

En 1823 declaran su voluntad imperialista, con su doctrina Monroe de “América para los americanos” y luego con su doctrina del “Destino Manifiesto”, sustentan que por voluntad de Dios, están destinados a someter al continente y al mundo a sus intereses e instituciones.

En América Latina se consolidan varios gobiernos que adelantan procesos democráticos, progresistas y socialistas, reivindicando la autodeterminación, la soberanía, la dignidad y la integración de los pueblos. Con el liderazgo del presidente Hugo Chávez, nacieron la CELAC, ALBA, UNASUR y otros procesos que llaman a la solidaridad...