Textos, artículos y documentos de la comandancia del COCE

En los imperios antiguos hizo historia el “vine, vi y vencí”; ahora en el de ahora, los remedan de manera brutal; como lo hizo Hillary Clinton en Libia, en octubre de 2011, luego del asesinato de Gadafi, cuando expresó: “llegamos, vimos, murió”.

El profesor de sociología de la Universidad Nacional, Miguel Ángel Beltrán, detenido y acusado de ser integrante de las FARC, inició una huelga de hambre el pasado 15 de febrero, en protesta por las indignantes condiciones en que viven los reclusos en las cárceles del país. Esta carta del comandante Nicolás Rodríguez, es una respuesta a otra carta del profesor Beltrán, en que anuncia su decisión de solidarizarse con las protestas que están en curso, en las cárceles de Colombia.

Hace cuarenta años, por estos mismos días en la Universidad Industrial de Santander nos aprestábamos a conmemorar los diez años de la caída en combate del Comandante Guerrillero Camilo Torres Restrepo, como se decía en esa época entre los activistas políticos de la Universidad.

El pasado lunes 25 de enero, en un cementerio de Bucaramanga, expertos forenses exhumaron los que parecen ser los restos de Camilo Torres Restrepo, el cura guerrillero; muerto en combate hace 50 años, el martes 15 de febrero de 1966.

Camilo Torres Restrepo, el sacerdote, sociólogo y dirigente popular, desapareció de la escena pública nacional a finales de 1965, luego de plantearle a la oligarquía colombiana, que era ella quien definía si entregaría el poder al pueblo por la vía pacífica o por la violenta.

Es para mí un honor, dirigirme a este auditorio congregado para examinar los problemas de la paz y los problemas, que tenemos en Colombia sobre el sector minero energético. Como integrante de la Delegación para el diálogo del Ejército de Liberación Nacional, quiero aprovechar esta oportunidad, para comentarles algunas cosas de nuestro proceso de diálogo con el Gobierno.

La gigantesca obra de buscar que Colombia supere más de medio siglo de un conflicto social y armado, que ha perturbado de manera grave la vida de los colombianos, hace indispensable la participación en ella de toda la sociedad.