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“NO se Puede Negociar la Resistencia Popular, Por Promesas de Cambio”

Escrito por Periodistas Internacionales

Entrevista concedida por el comandante Antonio García del Comando Central del Ejército de Liberación Nacional, a periodistas internacionales.

1) Todo actor de una guerra se plantea el triunfo en la misma a través de someter a su contrario, y cuando acepta un escenario de negociación de ésta puede ser producto del reconocimiento de su prolongación injustificada, bien producto entre otros factores, de: a) la imposibilidad de derrotar a su enemigo y de ser derrotado por éste; b) la factibilidad de obtener parte de lo que pretendía a través de las armas en una mesa de negociación; c) el cambio de las condiciones estratégicas (tanto militares como políticas, nacionales e internacionales) que dieron origen al conflicto armado y, por tanto, su imposible prolongación; d) el desgaste en la población que sirve como soporte o base para sostenerla, lo que puede traducirse en una posible derrota política estratégica para quien pretenda continuarla ¿algunos de estos factores están en el trasfondo de la decisión tomada por Ustedes para abrir, una vez más, una mesa de negociación con un gobierno colombiano? ¿Cuál de estas, u otras razones, es la que más pesa?

Antonio García: En el caso colombiano los cuatro factores están presentes, y pueden existir otras razones, pero el proceso de búsqueda de la paz apenas empieza. De otro lado siguen existiendo factores que impiden que un proceso de paz sea posible y exitoso. Aún estamos en una fase exploratoria con el objetivo de dilucidar estos impedimentos, y además construir soluciones a tales impedimentos.

Según los especialistas de procesos de paz en el mundo, señalan los siguientes factores: a) voluntad de las Partes para construir acuerdos, no imposiciones, b) que las Partes den muestras claras de no persistir en planes de guerra para aniquilar a la contraparte, y c) claridad por parte del Estado de respetar los acuerdos y hacerlos valer en el futuro. En estos tres puntos no hay claridad de parte del gobierno colombiano. Por estas razones, es el curso mismo del proceso el que permitirá esclarecerlos, por ahora seguimos explorando.

“Bueno sería que ellos cambiaran”

 

2) En particular, y como parte de la explicación de la decisión tomada para instalar la mesa de negociación ya aludida, ¿cuál es la valoración que Ustedes hacen del teatro de guerra nacional?, pero también, ¿cuál es la valoración que tienen del conjunto del establecimiento o de los factores de poder tradicionales en Colombia?

AG: La razón de existencia de la guerrilla en Colombia es política, porque no hay condiciones para adelantar la lucha política por vías legales. El hecho que haya elecciones cada cierto tiempo no niega nuestro argumento, sino que lo confirma, pues el régimen tiene asegurada su reproducción, por medio de sus sistemas electoral, político, judicial, acusatorio, tributario y militar. No sólo por su sistema electoral, éste en mayor proporción trata de encubrir la realidad. En la actualidad, existen cerca de 3 mil presos vinculados a la lucha guerrillera y más de 7 mil por motivos de la lucha social y política; es un contraste real y mientras esta realidad se niegue -pero se mantenga-, la lucha armada se continuará reproduciendo. Con una lucha social y política reprimida y penalizada, la gente continuará la lucha por medio de las armas.

Sobre el estado de la guerra, entendemos que el gobierno llegó a la conclusión que la guerrilla estaba prácticamente derrotada y con muy pocas posibilidades, para ser considerada como amenaza estratégica para el Estado, y por tanto era más conveniente imponer una solución política muy condicionada, con muy pocos márgenes de maniobra política y por tanto les resultaba más económico que pretender un éxito total. Si bien la insurgencia recibió golpes militares, también es obvio que en una guerra irregular las guerrillas logramos adaptarnos y en ese proceso nacen otros principios que permiten hacer crecer la fuerza y reproducirse, no de la manera tradicional. Es lo que viene sucediendo en Colombia.

Estamos en una guerra de desgaste. Para el caso del ELN el desgaste que le produce a las fuerzas militares gubernamentales en los teatros de operaciones reales, el establecimiento direcciona su aparato mediático para invisibilizar este accionar, mientras que sobredimensiona lo que hace en nuestra contra. En los medios de información del ELN podrán encontrar los partes de combate, donde se registran centenares de acciones y operaciones militares exitosas cada mes.

Muy seguramente el gobierno ha estimado que había llegado la hora de un proceso de paz exprés, que ha vendido como algo serio; nosotros aceptamos la invitación, sabiendo que no era fácil, por lo anotado anteriormente, con la esperanza que pueda redireccionarse un verdadero camino de paz, que haga viable unos cambios que la sociedad necesita, y vamos a persistir por esa ruta de paz.

 

3) Consideran Ustedes que los sectores que concentran mayormente la riqueza nacional están dispuestos a ceder parte de la misma y así facilitar, que la sociedad colombiana se adentre en un cambio fundamental de sus estructuras y de los factores, que han dado paso al conflicto armado, que ahora está en proceso de negociación?

AG: No somos ilusos, si eso fuese posible ya hubiera sucedido. Este proceso de solución política lo que se propone es generar una dinámica política de participación de la sociedad en un Diálogo Nacional que haga más evidente la realidad de desigualdad, injusticia, exclusión, uso de la violencia en la política; para que de esta gran reflexión de país, entre todos tomemos conciencia que se requiere cambiar, que no es un capricho que cuatro locos tienen metido en la cabeza. Si la reflexión es exitosa podrá salir una agenda de cambios para Colombia, donde los sectores de poder podrán participar. Bueno sería que ellos cambiaran, sería lo mejor, eso es lo que deseamos, pues sería unos cambios producidos por nuevos consensos sociales y no por la correlación de fuerzas, pero todos sabemos que los cambios dependen de la lucha y la movilización de la gente que lleva los dolores de la realidad en sus espaldas.

Democratización no significa dejar de luchar

 

4) Llegan Ustedes a un nuevo escenario de negociación política del conflicto armado colombiano, luego de que otras insurgencias -sobre todo las caracterizadas como de origen urbano-, ya recorrieron ese camino, ¿qué valoración hicieron Ustedes de esas experiencias y cuáles de las decisiones tomadas por ellas, Ustedes no están dispuestos a asumir?

AG: El ELN también ha gravitado sobre experiencias y desarrollos de lucha urbana, desde su nacimiento hasta ahora. El campo se ha usado como retaguardia, como protección y preservación, en ese momento de las negociaciones de las fuerzas que se menciona, el ELN tenía iguales o superiores desarrollos, sólo que nuestra visión de la lucha no ha sido nunca unilateral, así como el uso de los tiempos y las formas de actuación. En todo se requiere un cálculo estratégico. Por fortuna para ese momento ya contábamos con una estructura de mando confiable y clara para este tipo de decisiones, la Dirección Nacional y el Comando Central que hoy tenemos es una continuidad en hombres, prácticas y visiones existentes desde ese entonces. Desde ese momento hasta la actualidad, lo esencial de Colombia no ha cambiado, sólo la ilusión de la participación electoral extendida a las alcaldías y gobernaciones, copia de un ADN del pasado.

No se puede negociar la desaparición de una forma de resistencia popular, como lo es la guerrilla, por promesas de cambio. O suponer que la democratización signifique que la organización política nacida de la desmovilización, se vincule a la estructura política del establecimiento.

 

5) Aunque la agenda de la mesa de negociación que sostendrán con el gobierno colombiano aún no es conocida públicamente sí han circulado de manera extraoficial algunas de sus características, entre ellas llama la atención la preponderancia que le otorgan a la participación del conjunto social en la identificación de las problemáticas que vive el país y en la superación de las mismas, ¿cómo fue el debate con los delegados del Gobierno para que este llegara a aceptar tal énfasis en la agenda?

AG: El gobierno sabía que nuestra visión de solución política del conflicto estaba muy articulada a las dinámicas de participación de la sociedad, sólo que el gobierno tiene su propia versión, como es lógico, de cómo tiene que ser, y en eso seguiremos teniendo diferencias. Pero es un asunto que tendremos que precisar en la fase pública. Para nosotros la participación de la sociedad tiene que ver con la posibilidad de generar dinámicas políticas en el país, que las ideas se muevan, que la política se dignifique, que deje de ser la compra y venta de votos, y se propicie la reflexión, el análisis de los problemas del país, como elemento sustancial que permita direccionar el futuro del país, con un sentido verdaderamente colectivo.

 

6) Por ejemplo, como expresión nítida de lo anterior, en el punto 1 de la agenda acordada (“Participación de la sociedad en la construcción de la paz”) quedó establecido que esa participación llega incluso hasta presentar propuestas “sobre los temas de la agenda” o “propuestas en función de la paz”, puede entenderse esto como:

  1. a) ¿que la agenda de la mesa de negociación que Ustedes han acordado con el gobierno, aún está por definirse en muchos de sus aspectos más notables?
  2. b) ¿que Ustedes no negocian por la sociedad colombiana y, por tanto, le corresponde a la misma hacerlo de manera directa y de acuerdo a sus capacidades y potencialidades?
  3. c) Que el modelo de negociación que Ustedes han acordado, es abierto al conjunto de la sociedad colombiana y ésta, al contrario de otras experiencias ya conocidas, estará al tanto de lo que se discuta y defina en esta Mesa de negociación.

AG: No matemos la ilusión de una posible realidad por unas palabras que yo pueda colocar aquí. Las temáticas de la agenda con el gobierno están definidas. Los procesos de discusión y las dinámicas políticas que permitan establecer los acuerdos es lo que se realizará en la fase pública, las formas y procedimientos nacerán en esa nueva realidad, que estamos pendientes que se abra. Desde luego que el ELN no puede negociar por los campesinos, o por los obreros, ni por ningún sector social. Eso es potestad de ellos, ni menos interferir sus procesos políticos.

Democracia es atender los reclamos de la gente

 

7) De ser así, el tiempo de la negociación política que Ustedes están a punto de abordar de manera pública, lo definirá el ritmo de la participación social, es decir, la agenda puede prolongarse indefinidamente, como también concretarse en un lapso de tiempo relativamente corto, todo ello dependiendo de las discusiones que el Gobierno instale con el conjunto social y las reformas que implemente o acepte implementar, en los aspectos que la misma sociedad demande, ¿la agenda puede enmarcarse en la ruta dibujada en esta reflexión?

AG: En la política nada puede predefinirse, sólo la acción sobre y en la realidad es la que puede crear lo nuevo. El tiempo es una variable importante en los procesos políticos. Igual que en la naturaleza, los frutos maduran en un periodo de tiempo, no se dan en todos los tiempos, pero se requiere de buena semilla, abono, clima y buen cuidado de unas manos talentosas. La sociedad sueña con buenos frutos, no productos raquíticos. Lo que no se pueda ahora necesitará de mejores tiempos. Si este es el tiempo de la democracia, la paz florecerá.

 

8) El punto 2 de la agenda alude a la democracia y la paz, en particular: a) ¿qué entienden ustedes cómo y por democracia?, b) ¿cuáles son las afinidades que su percepción sobre este aspecto constitutivo de las sociedades modernas guarda con la visión, que sobre la misma tienen los grupos de poder en Colombia y cuáles las diferencias fundamentales?

AG: El punto dos es Democracia para la paz. La democracia es una sociedad de derechos, donde lo esencial radica en que el Estado da las condiciones a la gente para que los disfrute, y cuando existen amenazas que los pueden privar, revisa su incumplimiento para garantizarlos, y está solícito a los reclamos de la gente sin reprimir, excluir o castigar. Una democracia para que sea real siempre debe considerarse imperfecta, pero a la vez perfectible, o sea que existe la obligación de mejorarse, y no como sucede en Colombia, que el Estado está diseñado para que sus defectos se mantengan o acrecienten.

La democracia abarca todos los campos de los derechos: Naturales, políticos, sociales, económicos y culturales; incluidos los nuevos campos que se discuten y aplican en las sociedades modernas. Desde luego que para nosotros, y visto hacia futuro, el ascenso o saltos en la calidad de la democracia, vinculada a la participación de la sociedad en las definiciones políticas, en el bienestar y buen vivir de la gente, en la responsabilidad social del Estado y su sistema económico, es lo que denominamos socialismo.

 

9) Sin esperar a las principales propuestas que puedan surgir desde los sectores más organizados de la sociedad colombiana, para darle cuerpo a una democracia dinámica en el país, ¿podrían adelantar las reformas fundamentales -y sus particularidades- que Ustedes esperarían, como mínimo, que llevara a cabo el actual gobierno, o el que le suceda en caso de estirarse la negociación, para que la democracia que de acuerdo a Ustedes requiere el país -para superar sus conflictos históricos-, tome forma?

AG: Esa tarea se la dejamos mejor al proceso en su fase pública, pues sería adelantarnos a un debate que aún no ha iniciado.

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