Editorial semanal de la Revista Insurrección

Cada año, el 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la No violencia contra la mujer, recordando el cruel asesinato de las hermanas Mirabal, perpetrado por el dictador Trujillo. Ellas fueron conocidas como Las Mariposas, por su ejemplo, valentía, y entrega a la lucha popular en la República Dominicana.

Con motivo de los hechos acaecidos hace treinta años en el Palacio de Justicia, el Fiscal General de la Nación, Eduardo Montealegre, ha declarado que revisará los indultos concedidos al Movimiento 19 de Abril (M-19), como parte de los acuerdos de paz que dicha organización hizo a principios de la década de los ochenta.

Ratificamos que los dos soldados profesionales Andrés Felipe Pérez y Kleider Antonio Rodríguez, están sanos y salvos bajo la custodia del ELN, y nos esforzamos por protegerlos, a pesar de las amenazas y los fuertes operativos militares que tienen la orden de rescatarlos a sangre y fuego, según la directriz del presidente Santos.

Hemos venido insistiendo en acordar un cese bilateral que, de hecho, a la par con el inicio de una fase de diálogos públicos, genere un ambiente favorable. Sin embargo, la negativa ha estado siempre por parte del gobierno, lo cual indica que persiste la confrontación por decisión del Presidente Santos.

Desde la histórica Toma de Simacota, el 7 de enero de 1965, hemos dado a conocer nuestros análisis del país y del mundo, a través del periódico Insurrección. Aun cuando este proceso de difusión fue interrumpido por lapso de varios años, luego retomamos su publicación; primero como quincenario y en forma de semanario, desde octubre de 2007 llegando, con la presente edición, a su número 500.

El semanario Insurrección nació en 1965, después de la primera toma a una población, realizada por nuestra organización en Simacota, Santander, con el propósito de dar a conocer las noticias y opiniones, surgidas de nuestra forma de ver la realidad nacional y mundial. Dentro de la búsqueda de demostrar capacidad moral e intelectual como propuesta de revolución, que se caracteriza por “Estar siempre junto al pueblo".

Hemos insistido en que el conflicto interno colombiano, con más de 60 años de duración, encuentra sus raíces en la exclusión social y en la desigualdad de oportunidades políticas; razones ambas que lo definen como un conflicto social y político, más allá de su componente armado.