Editorial semanal de la Revista Insurrección

La propuesta presentada por el ex presidente Cesar Gaviria sobre justicia transicional, debió tener amplios consensos en su elaboración, de parte importante de quienes ahora la ven como la salida salvadora, ante el proceso de paz y para el futuro. A quienes no se tuvieron en cuenta, fueron a las víctimas.

Las mujeres y hombres del Ejército de Liberación Nacional rendimos un cálido tributo a la memoria de los Comandantes Camilo Torres y Manuel Pérez y, seguimos levantando las banderas, por las que estos dos sacerdotes revolucionarios entregaron sus vidas.

En el año 2010, la sociedad colombiana conoció las historias de corrupción, guerra sucia narco paramilitar y persecución política hechas por el extinto Departamento administrativo de seguridad (DAS), las que obligaron al régimen a cerrar esta entidad estatal de espionaje.

Con propuestas encaminadas a “rescatar la dignidad nacional” y hacer frente a las políticas que llevaron a Grecia a la miseria, Syriza acaba de ganar las elecciones en Grecia. Para las organizaciones revolucionarias este triunfo es una fuente de esperanza, porque también en el viejo continente se abren caminos de transformación.

El 20 de enero, el presidente Obama presentó ante el Congreso estadounidense su informe sobre el Estado de la Unión. Tradicionalmente este discurso es el balance y las proyecciones de las políticas imperialistas, en el rol que se ha auto proclamado EE.UU. como el gendarme mundial.

En días recientes, Su Santidad el Papa Francisco, reafirmó su respaldo a la paz de Colombia y esa afirmación es su reiteración por la paz y la justicia del mundo, expresada también cuando dijo que era necesaria la superación de todas las expresiones de esclavitud sobre la tierra.

La paz es la apuesta política más importante de la sociedad colombiana para superar siete décadas de conflictos; ella se ha constituido en la mayor aspiración de los colombianos. Para el ELN, se resume en la constitución de unas nuevas realidades de gobierno capaz de empujar en la dirección de configurar una nación de paz.