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La Pequeña y Mediana Minera es Legal

Escrito por Bernardo Téllez / Integrante Delegación de Paz

En el nordeste de Antioquia, en Remedios y Segovia prosiguen las protestas ciudadanas contra el Decreto 1421 de 2016 que regula la actividad minera; que ordena destruir las maquinarias de los medianos y pequeños mineros, confiscar su bienes y encarcelar a quienes se opongan a esta medida, adoptada por el gobierno de Santos.

Contrasta la fiereza de la represión estatal contra la minería informal, mientras el régimen concede todas las ventajas a la gran minería de las corporaciones multinacionales.

 

Nuestros minerales son fuente de disputa mundial

En el desarrollo del modelo neoliberal a escala global, a Colombia le asignaron el papel de nación exportadora de materias primas de extracción minera.

La minería tiene una importancia fundamental en la disputa mundial, por extraer y apropiarse de materiales que son claves para el desarrollo industrial y el acomodo de los bloques de poder, ahí reside la razón fundamental en la que el régimen sustenta su llamada locomotora minero-energética, sin importar en lo mas mínimo los graves e irreparables daños, que está ocasionando a los territorios mineros, que están siendo entregados en concesión al capital transnacional y a capitales mafiosos, asociados a compañías extrajeras.

La extracción minera desenfrenada está dejando a su paso una estela de daños, al medio ambiente, a comunidades afros, a comunidades indígenas, a comunidades campesinas y a todos los colombianos; además de ser una entrega descarada de la soberanía nacional, pues para el gobierno es mas importante cumplir el papel asignado por el capital transnacional, que tomar una postura independiente, autónoma y soberana en donde prime el interés las mayorías nacionales.

 

Gran minería violenta y depredadora, que no le renta al país

Para aplicar esta política servil de saqueo y despojo al mejor estilo colonial, utilizan la violencia con distintos métodos, y promesas engañosas con las que manipulan la opinión, para que sus gentes acepten la inversión del gran capital transnacional, como una supuesta solución a los problemas económicos y sociales; pero lo que en la práctica impone es quedar condenados al despojo perpetuo, la agresión y atropellos por parte de la fuerzas represivas estatales, al desplazamiento forzado de poblados enteros, asesinatos selectivos de lideres sociales y defensores derechos humanos, al desastre ambiental y ruina generalizada para la mayoría de pobladores, que históricamente están asentados en esos territorios, quienes de manera ancestral y tradicional han ejercido la minería, con formas económicas, de convivencia y organización social propias, que les son destruidas de manera brutal para someterlos.

Los hechos concretos investigados y documentados han demostrado que las ganancias se van para las multinacionales y a nuestras gentes les queda mayor miseria, mayor contaminación ambiental, mayor violencia, daños irreparables en el tejido social y a la vida, precaria inversión social; es decir, más miseria para las regiones, más ganancias para el gran capital foráneo.

Para limpiar el camino a las multinacionales mineras y facilitar la entrega de nuestros recursos, para que se instalen sin ninguna preocupación donde están las reservas mineras, desarrollan y justifican toda su política de represión, criminalizaron y abusos de las comunidades locales; persiguen a pequeños y medianos empresarios, que poseen una mínima maquinaria, que los son quemadas y destruidas por el Ejército y la Policía del régimen.

Echan mano de la manipulación mediática con sus grandes medios desinformación, diseñando campañas con mensajes, que buscan crear una matriz adversa en contra de estas gentes, desconociendo que de allí depende el sustento diario de miles de familias; a quienes acusan de contaminar aguas, destruir bosques y fauna silvestre, entre otras; pero la verdad es otra, la realidad es que estos daños ambientales son mínimos, si los comparamos con los que ocasiona la gran minería.

 

El conflicto en Segovia inició en 1852

Los colombianos nunca podremos olvidar los resultados catastróficos de la explotación carbonera en El Cerrejón, en la Guajira; de la Drummond en El Cesar y de la Frontino Gold Mines en Segovia, instalada en este municipio del nordeste de Antioquia, desde 1852.

El mercurio utilizado para la extracción del oro en Segovia por parte de la Frontino Gold Mines, ha contaminado los ríos y casi la totalidad de los peces y cultivos de la zona. El aire del municipio tiene los más altos niveles de contaminación en el mundo, de vapor de este metal: en el 2010 era de 13,6 microgramos de mercurio por metro cúbico, causando enfermedades que por lo general llevan a la muerte sobre todo de niños y ancianos.

En este municipio los servicios públicos básicos esenciales, como la salud, agua potable y educación, son deplorables; la violación de derechos humanos es el pan de cada día, y los obreros trabajan en condiciones extremadamente riesgosas.

El nivel de impunidad es tan elevado que los paramilitares están legalizados como cuerpos de vigilancia privada de las empresas mineras; son alrededor de 200 “celadores” dotados con motocicletas, pistolas y armas de guerra, que están las 24 horas en la población identificando y deteniendo a cualquier persona, que pase por el lugar como si fueran la autoridad policial del municipio. Esa es la herencia y el legado que la Frontino Gold Mines ha dejado a estas comunidades, desde 1852 hasta 2011, fecha en que fue vendida a la Zandor Capital S.A, subsidiaria de Gran Colombia Gold.

Pero el pueblo y los obreros de Segovia no se rinden y continúan en pie lucha. En el 2015 los obreros de las minas desarrollaron una huelga exigiendo mejores condiciones laborales y otras reivindicaciones sociales, hoy a la fecha nuevamente se encuentran en paro y con plantones de las colonias de Remedios y Segovia en Medellin; reclaman sus justos derechos, porque el pueblo jamás se rendirá en la búsqueda de su redención y no se resigna a que los extranjeros sean mejor tratados, que los colombianos.

 

Una salida de paz para los trabajadores

Hay que revisar de manera profunda y urgente, las causas reales y estructurales que han hecho que en nuestra patria persista un conflicto armado tan prolongado y de tan difícil resolución. No puede continuar este orden, donde sólo las minorías se benefician de las riquezas nacionales y sin ninguna vergüenza entregan todo a las multinacionales imperialistas. La transformación de esta realidad es la que va definir el curso de la paz o de la guerra, para las generaciones presentes y futuras; porque el alzamiento armado es la consecuencia lógica de este diseño de país, que la minoría dominante hizo a su medida.

Está por verse si es verdad que el bloque dominante está dispuesto a sacar la violencia de su proyecto político, para que en serio ésta sea la ultima guerra y el inicio definitivo de un proceso de paz justo y duradero. Sin duda, será la mayoría de colombianas y colombianos quienes tendremos que forzar una salida de paz, para el pueblo trabajador.

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