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Un Mensaje Oportuno y Útil

Escrito por Manuel Gustavo Martínez / Delegación de Diálogo del ELN

Revisando algunas cartas públicas de organizaciones y personalidades pidiendo respuestas a hechos del conflicto y del proceso de paz, nos encontramos con la carta enviada al pueblo colombiano, escrita por la filósofa estadounidense Martha C. Nussbaum, publicada por la revista Arcadia, la cual consideramos oportuno y útil comentar; nos queda pendiente responder a las demás, dada la importancia del intercambio y su aporte a la búsqueda de la paz.

El mensaje de la filósofa Nussbaum es de esperanza, mirando al futuro, apegada a valores humanos fundamentales, lo cual valoramos y agradecemos acá en el ELN. De este mensaje respondemos una aparte de su reflexión inicial, donde ella sugiere propósitos de sociedad y elogia a la cultura política de Colombia.

La primera reflexión que hago, se refiere a donde ella habla del proceso de paz: ”es muy posible que haya bastante incertidumbre, puesto que muchas posturas diferentes compiten por la aceptación de la gente”.

La firma de los acuerdos de La Habana es un avance significativo para la paz de Colombia, dentro de la certeza que la paz sigue en construcción; otros factores que le dan para la certidumbre, son el proceso de paz con el ELN; cesar definitivamente las amenazas y asesinato contra lideres populares; cambiar el lenguaje belicista de los grandes medios de comunicación y quizás la mayor incertidumbre está en cómo neutralizar el neoparamilitarismo, quien opera como un paraestado, al servicio de los grandes capitales.

La doctora Nussbaum sugiere, que ”una política de la reconciliación debe ser una política del desarrollo humano”, y a renglón seguido afirma que ”ningún pacto social puede permanecer mientras las personas sean conscientes de las grandes desigualdades de riqueza y oportunidad”.

Para todos los observadores, la aplicación del modelo capitalista neoliberal en Colombia, ha ido en detrimento del desarrollo humano y ha aumentado las desigualdades de riqueza y de oportunidad. En los acuerdos que propone el gobierno a las guerrillas, la decisión del régimen es la de clasificar como intocable a su modelo económico; por lo que se necesita que en el país haya un debate y unos propósitos nacionales, que aborden este tema, tan relacionado con la paz.

El elogio que la filósofa hace a los colombianos es bonito, cuando dice: “admiro su fortaleza nacional, su compromiso con el desarrollo humano, sus instituciones y su cultura política”.

Siendo cierta esta afirmación, hay sombras que la desfiguran. Muchos colombianos de diferentes corrientes políticas somos conscientes de las limitaciones de nuestra soberanía e independencia nacionales; de los graves problemas de degradación social, pues la sociedad y las instituciones están penetradas por los carteles mafiosos; la cultura política tiene graves deformaciones porque la inmensa mayoría de políticos están al servicio a los grandes poderes económicos; los votantes no son tratados como ciudadanos, sino como clientes de los partidos; y en el debate político público tiende a primar la injuria y la calumnia.

El proceso de paz sirve para que la sociedad en su conjunto busque nuevas formas de participación y de inclusión, para que se desarrolle una democratización que transforme a Colombia, en la que construyamos ciudadanía y fortalezcamos la sociedad y la nación.

Por fortuna, en esta búsqueda de una salida política al conflicto, la mayoría de la sociedad queremos la verdad y la paz, no la retaliación.

 

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