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“Que el cese al fuego ayude a que haya menos miedo, más participación”: Cdte. Pablo Beltrán

Escrito por Cdte. Pablo Beltrán

El jefe de la Delegación del ELN en Quito dio importantes precisiones sobre la actualidad de los diálogos con el Gobierno, en una entrevista con la agencia internacional Sputnik, que transcribimos en su totalidad (Entrevista: Ángela Meléndez)

 

Á.M: ¿Cómo avanza, desde su perspectiva, esta tercera la ronda de diálogos?

Pablo Beltrán: Esta tercera ronda está concentrada fundamentalmente en especificar un cese bilateral al fuego, de carácter temporal, que estamos tratando que coincida con la visita del Papa Francisco a Colombia en septiembre.

Ese cese va tener dos grandes componentes. Uno, referido al cese al fuego entre las dos partes que están armadas. Y un segundo componente que lo acompaña, que se llama de alivio humanitario, en el que se busca llevar medidas, de rebajar la intensidad del conflicto contra la población no combatiente; sobre todo contra los líderes sociales y las regiones donde más afecta este conflicto interno.

 

Á.M: La semana pasada, uno de los integrantes del equipo negociador de ustedes señaló que se pensaba implementar el cese al fuego bilateral con el Gobierno, pero luego el Gobierno señaló que no se había acordado nada. ¿Sigue en pie la propuesta de hacer el cese por tres meses o ya no?

P.B.: En la Mesa, esos son los principales trabajos que estamos realizando. Hemos distribuido la Mesa en tres partes, las dos delegaciones están distribuidas en tres equipos: uno destinado a precisar cómo hacer unos eventos de participación de la sociedad; una segunda parte de las delegaciones está dedicada a precisar lo del cese al fuego; y otra tercera parte está destinada a estudiar y pre-acordar medidas de carácter humanitario.

 

Á.M.: La situación es que hay voluntad del cese al fuego; sin embargo, el gobierno pide que el ELN cese los secuestros, los atentados, y ustedes primero piden el cese al fuego, es como un círculo. ¿Cuáles son las condiciones para que se vuelva efectivo?, ¿cuáles son las trabas que se están presentando?

P.B.: Por primera vez en más de cinco años de diálogos con el Gobierno de Santos, las dos partes nos hemos puesto de acuerdo, hemos coincidido en que es el momento de desarrollar esta Mesa de Quito en medio de un cese bilateral. Este es un gran acuerdo, es la primera vez que tenemos esa coincidencia, porque hasta ahora el Gobierno había dicho que “los diálogos había que desarrollarlos en medio de la guerra”. Ante ese cambio estamos en un punto de gran coincidencia y por supuesto, como es la primera vez, pues sí, hay puntos en que no estamos de acuerdo y entonces estamos tratando de consensuarlos; a eso hemos dedicado, como le decía, dos terceras partes de la Mesa.

 

“Zonas de donde las FARC han salido están siendo copadas por paramilitares”

 

Á.M.: ¿Cuáles son las principales divergencias que se hacen evidentes, en las que se busca que ambas partes cedan?

P.B.: Le voy a decir las que nosotros vemos más difíciles: para nosotros es muy alarmante que las zonas de donde las FARC han salido estén siendo copadas por paramilitares de extrema derecha. Esto es muy difícil porque se están dando situaciones muy graves contra esas comunidades, de ahí deviene el asesinato de líderes sociales, ambientales, de derechos humanos. Esta es nuestra principal preocupación. Hemos exigido en la mesa y en la opinión que la principal responsabilidad del Gobierno es comprometerse a fondo para neutralizar esa matanza de líderes, porque para nosotros ya se configura un genocidio similar al que ocurrió con la Unión Patriótica hace unos treinta años. Entonces esto es muy preocupante.

Esta es nuestra principal exigencia, lo que nosotros decimos es que el Estado, el régimen, debe ser muy categórico para cortar los vínculos que tiene con el paramilitarismo, que no es un asunto sólo de “manzanas podridas”, o sea, que uno u otro oficial militar o policial tiene negocios con los paramilitares; no, es que hay una doctrina que todavía ve al que protesta y al que piensa diferente como un enemigo interno; esa doctrina está contenida, al menos en nueve manuales con los que forman y dan órdenes a los militares. Nosotros hemos dicho que el asunto no es solamente de “manzanas podridas”, sino de revisar el árbol, porque éste es el que está produciendo persecución política y, fruto de esa persecución política, es que amenazan y matan a los líderes.

 

Á.M.: Claro... ¿Y cuál es la respuesta, van a trabajar en ello en la Mesa?, ¿qué es lo que les dicen?

P.B.: Pues hay dos respuestas, una mala y una buena. La buena, que sí, que [el gobierno] tiene voluntad para que no haya tanta matanza de líderes; que les duele también… Pero no toman medidas. Segundo, la mala, que dicen ´no, los manuales militares son parte de la doctrina militar y eso es una “línea roja” y eso no se toca´; entonces, para nosotros eso es una muy mala noticia.

 

Á.M.: Pero, ¿ustedes creen que hay forma de destrabar aquello, siendo que el tiempo se acorta? ¿Por ejemplo, para la visita del Papa en septiembre queda este mes, cómo lo ven?

P.B.: Yo soy optimista, creo que sí vamos a ser capaces de destrabar las dificultades que tenemos en ese tiempo corto que hay, vamos a poder concretar un acuerdo del cese al fuego bilateral y temporal. Yo creo que sí es posible.

 

Á.M.: ¿Entonces ustedes qué es lo que le han dicho al presidente Santos? El próximo lunes empieza ya el último año de su gobierno, tiempo en el que se confía poder cerrar las negociaciones con el ELN, ¿qué pasará si al cabo de este año las negociaciones de paz no han terminado?

P.B.: Eso lo hemos estudiado también las dos delegaciones, y tenemos un entendimiento en este sentido, que, si no se alcanza a terminar esta Agenda que tenemos acordada, por lo menos hayamos avanzado sustancialmente; que quede muy consolidada esta Mesa de conversaciones de tal forma que un siguiente presidente, el que sea, se vea presionado para darle continuidad.

Somos de la opinión que es desde la sociedad colombiana que debe haber una presión muy fuerte para que haya continuidad del proceso de paz, o sea, que se le dé continuidad a la implementación de los acuerdos con las FARC y que esta Mesa de conversaciones tenga continuidad. Si desde la sociedad hay presión, esa continuidad del proceso de paz va a ser posible independientemente del gobierno que llegue en agosto de 2018.

 

“Un candidato que no incremente el odio entre los colombianos”

 

Á.M.: Desde su perspectiva, ¿cuál sería el mejor escenario, un candidato de qué perfil? ¿Cuál sería el candidato que podría facilitar la transición?

P.B.: Lo primero es que sea un candidato que no incremente la polarización y el odio entre los colombianos, y de ahí, pues por supuesto que se eche al hombro el proceso de paz; porque un proceso de paz de más de medio siglo no se arregla con un gobierno, tienen que ser varios gobiernos los que asuman la responsabilidad de que este proceso avance; esto para nosotros es fundamental. Y si no hay cambios en la vida económica, social y política en Colombia, de tal manera que se cambien los factores que producen el alzamiento armado, no va a haber ningún resultado final de paz justa y duradera; porque puede que estas guerrillas dejen de existir, pero si las condiciones de desigualdad y de violencia política se reproducen, pues van a surgir nuevas guerrillas; entonces, no estaríamos haciendo ningún proceso de paz duradero, como se quiere.

 

Á.M.: Usted mencionó hace un momento el tema de la presión que debe ejercer la sociedad civil ¿Hasta qué punto está empoderada la sociedad? Recordando los resultados del referéndum sobre la paz, ¿se ve que ahora la sociedad está un poco más empoderada y con voluntad de exigir que no haya retroceso en el proceso, con cualquier gobierno que venga? 

P.B.: Estamos en un término medio, porque en Colombia hay una ley perversa: el que más duro le tire a la paz, el que más patea la paz, más sube en las encuestas. Es una ley de hierro que gobierna todo el debate mediático en Colombia. Pese a eso, hay sectores de la sociedad que crecientemente toman conciencia y participan en la lucha por la paz. Lo que nosotros aspiramos es que estas conversaciones y el cese bilateral ayuden a que haya menos miedo, menos temor, más garantías y por tanto más participación.

 

Á.M.: Una parte de la Mesa es justamente el trabajo con la sociedad civil. En esto, ¿cuáles son los mecanismos que se están desarrollando para que esa participación logre ser efectiva?

P.B.: Estamos buscando que haya medidas de paz en los territorios más afectados para que esas comunidades, que son las más marginadas y excluidas, también hagan sentir su voz. Porque el problema es que hay millones de colombianos a los que no les interesa, tienen apatía, pero también están atemorizados, y no hacen oír su voz ni participan. Entonces se trata es de crear un clima para que haya más participación. Aquí en Quito una de las Mesas está dedicada a diseñar unas Audiencias Preparatorias para comenzar todo el proceso de participación lo más amplio que se pueda.

 

Á.M.: Algunos detractores del acuerdo de paz con las FARC han señalado que varios miembros de esa guerrilla lo que han hecho fue cambiar el brazalete y pasar al ELN ¿Eso es así?

P.B.: No, eso es absolutamente falso, nosotros le hemos dicho a los dirigentes de las FARC que no estamos interesados en llamar a gente de las FARC para que ingresen al ELN, ni para que se salgan de los acuerdos que ellos han hecho. Además, en las regiones no hemos tenido peticiones de ingreso. Entonces, esto es una de esas noticias falsas que se inventan los que quieren hacer trizas el proceso de paz. 

 

“Que cada parte asumamos responsabilidades”

 

Á.M.: El ELN ha sostenido también que, aunque respeta el acuerdo de paz entre el Gobierno y las FARC, hay puntos de la negociación con los que no están de acuerdo. ¿Para ustedes cuáles son los puntos inamovibles en la negociación, diferentes del acuerdo con las FARC?

P.B.: Nosotros donde somos más escépticos es en que se pactaron unos acuerdos de justicia, las FARC los cumplen, pero toda la cúpula, la élite del régimen, está en un campeonato por burlar ese acogimiento a la justicia. Entonces, si hay un acuerdo entre dos partes, y la una lo cumple fielmente y la otra se dedica es a esquivarlo, a no asumir responsabilidades, pues ese no es el mejor escenario para que la paz avance.

Que haya verdad sobre todo este más de medio siglo de guerra, y que cada parte asumamos responsabilidades, para que de verdad garanticemos los derechos de las víctimas; si no, no va a haber paz.

 

Á.M.: Es decir que también el gobierno, el Estado, asuma su parte, y ustedes están dispuestos a asumir la de ustedes.

P.B.: Claro, claro eso lo hemos dicho, porque si no hay esos términos de verdad y de asunción de responsabilidades, pues no se les va a abrir la puerta a los cambios políticos y socioeconómicos que necesita Colombia.

 

Á.M.: Hay un tema sensible, el de los niños dentro del ELN. Hace varias semanas la Defensoría del Pueblo les pidió que entreguen a una comisión humanitaria los niños que integran sus filas ¿Cuántos niños componen sus filas? ¿Es verdad que el reclutamiento de menores continúa, o ya no?

P.B.: No, eso es parte de la propaganda del régimen. Nosotros tenemos unos reglamentos que establecen a qué edad se incorporan, esos reglamentos están acorde al Derecho Internacional Humanitario, a las leyes internacionales de la guerra. Si llegan personas jóvenes por debajo de esa edad, llegan huyendo de los operativos militares y paramilitares, buscando refugio; una cosa es que lleguen buscando refugio y otra cosa es que nosotros los obliguemos a incorporarse, no… Y es un refugio temporal, porque una fuerza político-militar como la nuestra ayuda a los refugiados, pero momentáneamente, no puede asumir esas responsabilidades de manera permanente.

 

Á.M.: ¿Cuál es la edad que está en su reglamento?

P.B.: Dieciséis años.

 

Á.M.: Claro, menos de eso, como me explica, puede ser como huyendo de una situación, buscando protección.

P.B.: Siempre, siempre llegan buscando refugio.

 

Á.M.: Ya para finalizar, comandante, quisiera una vez más que usted me diga algo sobre el tiempo, que es bastante corto ¿Usted ve que hay predisposición de la delegación del Gobierno para concretar un avance práctico antes de la visita del Papa?

P.B.: Ambas delegaciones tenemos esa coincidencia. Somos conscientes que el tiempo es breve, se está trabajando con un cronograma muy ajustado para tratar de llegar al acuerdo, dentro de ese tiempo breve que tenemos.

 

Á.M.: Pero, ¿usted lo ve posible?

P.B.: Yo soy optimista, creo que es posible.

 

Á.M.: Bueno, esperemos que así sea. Muchas gracias por su tiempo, comandante.

P.B.: También me alegra mucho haberle podido dar estas declaraciones y, por supuesto, espero que no sea la última vez. Que tenga un buen día.

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